Causas de los aspectos negativos del control social informal durante el confinamiento por covid-19 en España desde el 14 de Marzo al 26 de abril del 2020
Máster en problemas sociales |
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Causas de los aspectos negativos del control
social informal durante el confinamiento por covid-19 en España desde el 14
de Marzo al 26 de abril del 2020
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¿Por
qué se han producido ataques contra miembros de la comunidad que han salido
del confinamiento por razones justificadas por la ley?
Paradigmas
Teóricos De Los Problemas Sociales: De Merton A Nuestros Días
Celia
R.M.
Nota: 8,5/10
Índice
1.
INTRODUCCIÓN……………………………………………………….Pág.
3-4
2.
CONTEXTO……………………………………………………………..Pág.
5-8
3.
MARCO
TEÓRICO……………………………………………………..Pág. 9-19
4.
OBJETIVO
DEL PROYECTO…………………………………………Pág. 20-22
4.1.
Hipótesis
de partida…………………………………………..Pág. 20-21
4.2.
Objetivos
concretos…………………………………………..Pág. 21-22
5.
METODOLOGÍA………………………………………………………..Pág.
23-24
6.
ANÁLISIS
Y SUS TÉCNICAS…………………………………………Pág. 25-26
7.
CONCLUSIONES……………………………………………………….Pág.
27-28
8.
BIBLIOGRAFÍA…………………………………………………………Pág.
29-31
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1.
INTRODUCCIÓN
El objetivo del presente estudio es analizar
las causas que favorecen la aparición de los efectos negativos del control
informal en el contexto del confinamiento en España por el covid-19, con el fin
de analizarlos y corregirlos, para evitar situaciones similares en el futuro a
partir de la creación de proyectos o medidas.
La investigación partirá de dos enfoques que
se complementan: Por una parte, del enfoque positivista al partir de teorías previamente seleccionadas de las cuales se
extraen, de forma hipotético-deductiva, hipótesis que se desea contrastar en la
investigación para confirmarlas o desecharlas. Por otra parte, se utiliza el enfoque Racionalista-Deductivo al universalizar una serie de acciones
humanas en un determinado contexto, es decir, unas leyes de actuación. Además, la teoría se encuentra dentro de un marco de investigación relacionado
directamente o del cual se desprende el tema investigado. Se aceptan los
valores del investigador, del contexto particular en la que se realiza y de las
teorías que la fundamentan,… pues tienen importancia y determinan los
resultados.
En general, la investigación se encuentra dentro del paradigma
sociológico explicativo. Éste, se combina con el paradigma del consenso, el
paradigma del libre albedrio dentro del cual se conforma la teoría de la
disuasión, el paradigma del conflicto social muy brevemente y el paradigma
científico, el cual, junto con el de los hechos sociales, vertebran en gran
parte el trabajo, bajo las teorías de la tensión de Agnew, del autocontrol, de
la contención de Reckless y de la neutralización. Enfatizando, finalmente, con
la teoría funcional-estructural y el estudio del control social.
Por tanto, del objetivo principal se desprenden objetivos
secundarios que pretenden explicar las diversas causas que suscitan la excesiva
agresividad en el castigo informal realizado por la propia comunidad.
Por su parte, las hipótesis que contestan los objetivos de manera
lógica y a partir de los conocimientos previos se deben contrastar con el
estudio de la realidad, a partir de técnicas cualitativas y cuantitativas, así
como de fuentes primarias en el primer caso y secundarias en el segundo, pues
se trata de una situación novedosa que requiere del estudio inmediato, sobre
todo en lo referente a interpretaciones (carácter subjetivo), pero que, al
mismo tiempo, puede basarse en datos y estadísticas creadas por organismos e
instituciones estatales o, incluso, extrapolarse de otras situaciones
pretéritas similares.
Una vez conocidas las causas, se pueden desarrollar medias o
planes de acción para reducir los aspectos negativos del control social informal
y enfatizar aquellos que son positivos, ya que no hay certeza de que no existan
nuevas pandemias o un retroceso en la extinción de la misma, en este punto es
interesante hablar del paradigma del conflicto.
Antes de comenzar, cabe señalar que la investigación tiene una
gran complejidad en cuanto a la búsqueda de datos, pues todos aquellos que no
son extrapolables deberán ser construidos como fuente primaria, lo que implica
un coste de recursos bastante alto, añadiendo a ello que las estadísticas
oficiales que pueden ofrecer las distintas instituciones gubernamentales tardan
en publicarse, pues suelen poseer una elevada muestra y aunque este factor le añade precisión,
también es costoso en tiempo. Teniendo en cuenta dicha realidad, el diseño de
la investigación presente deberá elaborarse con tiempo e incluso más adelante y
los resultados tardarán en presentarse.
Las fuentes de
las que se ha servido como base teórica para el presente proyecto, son las dos
siguientes:
- GARRIDO.V,
STANGELAND.P, REDONDO.S (1998).
Principios de criminología. Ed. Tirant lo Blanch, Valencia
- GONZALEZ RODRIGUEZ.M. (2010), El control social desde la criminología. Ed.
Feijóo, Cuba.
2.
CONTEXTO
Durante la pandemia, desde un nivel macro, se
han observado una gran multitud de fenómenos sociales producto de los cambios
que han ido sucediéndose con la llegada de la emergencia sanitaria a España,
entrando en acción la anomia, con inseguridades e incertidumbres, así como
reajustes entre las libertades anteriores y las nuevas necesidades[1].
El confinamiento ha aumentado la tensión en
la población, sobre todo en aquellos barrios más humildes donde los hogares son
de escasos metros cuadrados y cohabitan en ellas familias numerosas, como es el
caso de Vallecas, el cual se puede extrapolar a otras zonas barriales de
diversas ciudades españolas:
[…] Pero el problema es
más profundo que este en el distrito de Puente de Vallecas. <<En la zona
del casco histórico del Puente hay muchas viviendas masificadas con familias enteras viviendo en
habitaciones>>, explica Jorge Nacarino, portavoz de la
asociación de vecinos de Puente de Vallecas, que recuerda también que el
distrito <<duplica a muchos en población>> aunque las cifras
muestran que la densidad no es tan elevada. (Durán.F.L, 2020)
La aplicación de la teoría de la tensión
explica como éstas favorecen la acción de delinquir, en este caso, saltándose
el aislamiento, ya que la nueva normativa ha creado nuevos delincuentes. Para
evitar que, a pesar de estas situaciones de tensión, la población evite el
confinamiento se utiliza el control formal e informal.
[…]
las posiciones del profesor De La Cruz Ochoa, quien explicita varios criterios
de definición del término Control Social; en su enunciación simple lo concibe
como <<el conjunto de instituciones, estrategias y sanciones
sociales>> destinadas a disciplinar al individuo y, en un segundo enfoque,
valora también el Control Social como <<la capacidad de la
sociedad>> de autorregularse a partir de pautas universalmente aceptadas
(González Rodríguez. M, 2010, p.p.33)
Así
es cierto que se debe diferenciar entre control social formal e informal, ya
que, lo que les interesa a los criminólogos es mas el control formal, mientras
que, el control informal queda apartado de la ciencia criminológica y centrado
en un nivel sociológico.
Respecto
al control formal, ésta se encuentra delimitado por la ley, que especifica las
medidas que se pueden utilizar para aclarar un hecho delictivo y las sanciones
que se pueden aplicar a los delincuentes[2]. Por su parte, el control
informal también está parcialmente acotado por la ley, pues no se permiten
insultos, discriminaciones sociales o actos de “auto-justicia”. Sin embargo, el
control sutil y diario encuentra muchas menos restricciones formales, éste está
compuesto por el cotilleo, la sonrisa burlona o el miedo a perder una amistad o
un trabajo, hechos que influyen
decisivamente en el comportamiento humano, pudiendo inhibir ciertos delitos del
mismo modo que en ciertas ocasiones pueden también instigarlos.
Puede
afirmarse que el control informal es mucho más efectivo y eficaz contra la
delincuencia que el formal, y que sin la existencia de personas motivadas o
interesadas en que se cumplan las leyes, la policía y los tribunales poco
podrían hacer. De hecho, el control informal es un excelente elemento de
prevención de la delincuencia (Garrido.V, Stangeland. P, Redondo.S, 1998:74).
Cuando
el control informal no es suficiente, se pasa al control formal, en el caso que
nos acontece se hablaría de multas como las que se presentan en la siguiente
tabla.
Tabla 1: Los Criterios de graduación de las propuestas de
sanción
Fuente: Recuperado de <<La "guía orientativa" del Ministerio del Interior para las multas por saltarse el confinamiento: de 601 euros a 10.400>> de Arias Borque, J. 16 de abril del 2020. LibertadDigital. Recuperado de: https://www.libertaddigital.com/espana/2020-04-16/estado-de-alarma-coronavirus-guia-ministerio-interior-saltarse-confinamiento-delegaciones-gobierno-1276656016/De hecho, el miedo al sistema punitivo a nivel de control social formal es uno de los factores más importantes en la autocontención:
El mecanismo disuasorio basado en el
miedo al castigo se estructura como la punta de lanza que provoca la abstención
de delinquir en los sujetos potencialmente comisores. Por tal razón en el
enfoque preventivo general la pena posee la finalidad externa de conminar a la
generalidad poblacional para evitar la comisión de delitos, desde esta óptica
la pena y el Derecho Penal sirven al Control Social a través de la advertencia
(conminación) destinada a que los miembros de la sociedad se abstengan de
violar la Ley Penal; la prevención general funciona como una especie de
<<escarmiento en cabeza ajena>> (González Rodríguez. M, 2010,
p.p.48)
No
obstante, a nivel micro, en la situación en la que nos encontramos resultan
interesantes otros tipos de tensiones que nos alejan de delinquir estas normas,
a saber: por un lado el miedo a las multas, como bien indica la cita anterior,
y lo que significa para cada individuo sobre todo en el aspecto socio-espaciales;
y, por otro lado, a las críticas de la comunidad y al menosprecio social que
formaría el control informal. Asimismo, habría que añadir otro tipo de miedo,
que es el pánico al contagio que puede conllevar al propio fallecimiento o al de
familiares y amigos con los que se convive, así como el miedo a sufrir efectos
adversos en el futuro en caso de ser asintomático, entre otras cuestiones.
Esta
última tensión, el miedo al contagio, no se encontraba en situaciones de
control informal pasadas como en el franquismo[3] sino que es producto de
una situación única de manera global en la que se observa de forma directa una
relación no siempre dada, entre el control social y la protección social.
3.
MARCO
TEÓRICO
La sociología es una
ciencia pluriparadigmática que descansa sobre el eje consenso-conflicto e
interacción individual-normativa social, lo cual hace compleja la elección de
un paradigma, pues más bien un hecho social como el que se va a estudiar se
relaciona con otras ciencias y paradigmas que complejizan pero precisan el
estudio del objeto. En este sentido, hay que tener en cuenta que el
concepto de control social informal es muy amplio y se utiliza de forma más
precisa en la criminología que en psicología social, sociología o antropología.
Además, las causas que convergen en este problema tienen motivaciones que deben
ser analizadas, por tanto, se trataran diversos paradigmas que responden a
preguntas que concretan, recogen y precisan el estudio.
El
primer paradigma interesante es el del consenso que nos resuelve la duda de por
qué existen las leyes. Pues, según este paradigma, las leyes son la expresión del acuerdo existente entre
los ciudadanos en relación con el bien común un análisis convincente en este
contexto en el que las leyes intentan frenar una pandemia que afecta a toda la
sociedad en su conjunto. El concepto de
contrato social fue muy importante para la Teoría Clásica (ilustración) cuyas
ideas se expresaron más adelante a partir de Cesare Beecaria y Jeremy Bentham (Garrido.V,
Stangeland. P, Redondo.S, 1998).
Las principales ideas de Beecaria son (Garrido.V,
Stangeland. P, Redondo.S, 1998):
a)
El contrato
social y la necesidad del castigar: las leyes son forma en que los hombres se
unieron en sociedad, sacrificando una parte de su libertad individual en pro de
la seguridad común[4].Las
penas constituyen los motivos sensibles necesarios contra aquellos que
infringen las leyes[5].
b)
La gravedad
de los delitos: los atroces que atentan contra la seguridad de la vida y los
delitos menores. Añadir que la proporcionalidad entre delitos y penas debe ser
superior al bien que nace del delito y coherente con la propia naturaleza de
éste. Además, cuanto más próxima al delito cometido sea la pena, más justa y
útil será.
c)
El estudio científico
de los delitos dice que la sociedad debería estudiar las fuentes de los
delitos, antes de aplicar penas y utilizar los medios necesarios para prevenirlos.
Ya que el fin de las penas es impedir que se ocasionen nuevos males a los
ciudadanos y retraer a los demás de cometer otros iguales.
d)
Prevenir el
delito mediante recompensas de su contrario: control social y no sobre la delincuencia
y sus causas.
Por su parte, Jeremy Bentham introduce los
principios de la moral y la legislación de los cuales, los más acordes e
interesantes en esta cuestión son (Garrido.V, Stangeland. P,
Redondo.S, 1998):
a)
El principio
de utilidad: se aprueban o desaprueban las acciones según que tiendan al logro
de la felicidad o a la prevención de la infelicidad. El interés común no es
otra cosa que la suma de los intereses individuales.
b)
Fuentes de
dolor y de placer, es decir, los castigos y premios (control social): pueden
ser administrados físicamente, moral o popularmente (por parte de los otros),
la religiosa y la política.
c)
Finalidad de
las leyes: prevenir el daño que puede infligirse un individuo o a una
comunidad, compensándolo mediante la pena para prevenir otros delitos iguales,
para que cometa uno menos dañino y prevenirlo del modo más barato posible.
Una vez sabemos para que existen las leyes o cual es su
utilidad dentro del paradigma del consenso, se puede pasar al paradigma del
conflicto social, con tal de entender el concepto de delito. Si se analiza la rae, se encuentran
varias acepciones en cuanto al concepto de delito[6]
que evidencian este hecho: “1. m. Culpa,
quebrantamiento de la ley. 2. m. Acción o cosa
reprobable. Comer tanto es un delito. Es un
delito gastar tanto en un traje. 3. m. Der.
Acción u omisión voluntaria o imprudente penada por la ley.” Este concepto etiqueta
a los individuos que se saltan las nuevas leyes como delincuentes, los cuales
suelen ser los individuos más débiles de la sociedad por su fragilidad social y
los bajos o mediocres recursos de supervivencia[7]. El objetivo principal de este
paradigma es analizar los mecanismos sociales y simbólicos mediante los cuales
ciertas conductas son definidas como delictivas y ciertos individuos como
delincuentes. La propuesta aplicada fundamental recae en la necesidad de
erradicar, mediante reformas sociales, económicas y legales, los mecanismos
creadores de la delincuencia[8].
El siguiente paradigma es el del “libre albedrio” pues es
la base de la praxis de las políticas criminales de todos los países, ya que el
objetivo básico del análisis será la indagación de los modos más efectivos para
disuadir a los ciudadanos de la delincuencia y su dimensión aplicada
fundamental, el establecimiento de penas para aquellos que infrinjan la ley[9]. Dentro de este paradigma
encontramos la teoría de la disuasión, que se entiende como la habituación y
automatización a través de una
serie de comportamientos que se encuentran dentro de la legalidad normativa.
Para ello se puede utilizar la prevención especial o individual con la intención
de la incapacitación de cometer de nuevo el acto al estar en la cárcel,
maduración de la persona con lo que se le van las ganas y mejoras que son las
terapias etc. o bien, la prevención general, que se muestra como el impacto disuasorio esperado del sistema penal
en otros potenciales delincuentes. Asimismo, habría que tener en cuenta la
importancia de la formación normativa como prevención general positiva, cuya
función se realiza a partir de las
normas proyectadas en medios de comunicación[10] , que son asumidas por los sujetos; de esta forma, el castigo penal puede conseguir a largo plazo
educar a la población en la consideración de determinados comportamientos como
delictivos. Finalmente, la prevención general negativa, que incluye los
parámetros de certeza, prontitud y dureza.
En síntesis, el paradigma del consenso da el
valor a las normas como factores necesarios para la convivencia, mientras que
el paradigma del conflicto social enfatiza en el etiquetaje de “delincuente” a
aquel que efectivamente, no cumple ese consenso social. Y el paradigma del
libre albedrio crea el contexto de elaboración de las leyes y el control
social.
Finalmente el paradigma científico nos indica
que existen una serie de factores individuales y sociales o contextuales que
generan la aparición de la conducta delictiva. Este último paradigma se
encuentra en el grupo teórico de las influencias sociales y como factor
explicativo principal de la tensión-reacción.
Emile
Durkheim (finales del siglo XIX) en lo que respecta al estudio sociológico de
los fenómenos de desviación y control social inicia en la escuela funcionalista
resalta el concepto de anomia en el que los individuos experimentarían una
fuerte presión y comportamientos contradictorios[11]. Además tiene en cuenta
que los individuos, a pesar de ser independientes del grupo (seria un estudio
de nivel micro), se someten a los comportamientos del grupo.
La
idea originaria de anomia deriva también de los postulados de la Escuela de Chicago
y de su constatación del desorden social. Sin embargo, se cuestionó la interpretación
de la delincuencia como una mera falta de orden y más bien se vino a considerar
se trataba de manifestaciones normales de ciertos sectores de la comunidad como
reacción ante determinados problemas sociales. Además, se propugno que la
delincuencia serviría también, paradójicamente, para mantener el orden y la
cohesión social. En lo que respecta al presente estudio, muchas críticas
sociales que han resonado por las redes y fuera de ellas contra aquellos grupos
o individuos que se saltaban el aislamiento favorecen la autoafirmación de
aquellos que si cumplen las normas y el
castigo social a aquellos que no, generando una cohesión social dentro del
orden establecido.
Tanto
para Durkheim como para Merton (Garrido.V, Stangeland. P, Redondo.S, 1998), la
anomia surge de la discrepancia que existe entre las necesidades del hombre y
los medios que ofrece la sociedad concreta para satisfacerlas. Merton redefinió
el concepto de anomia teniendo en cuenta los avances vertiginosos de las
sociedades modernas, así el cambio rápido de valores sociales como es la distancia de seguridad
para evitar contagios, la reducción de los tiempos de salidas y primar el
bienestar común al individual son cambios rápidos de valores sociales, sin que
apenas exista tiempo suficiente para interiorizarlos con lo que han creado, al
inicio de cuarentena, una serie de fenómenos, como los casos de histeria
colectiva en la compra de alimentos. Sin embargo, la adaptación se ha llegado a
conseguir con lo que no hay una falta de valores o de orden social, no
obstante, si que se ha creado, en algunos grupos sociales, ciertas
discrepancias entre medios y fines que crea, a nivel individual, una
disconformidad que origina tensión y sentimientos de incomodidad y rebeldía que
pueden conducirles a optar por la delincuencia como una solución (saltarse el
aislamiento).
Según
Merton (Garrido.V, Stangeland. P, Redondo.S, 1998), el malestar del sujeto
dentro de la comunidad tiene su máxima expresión entre las personas con menos
recursos, un ejemplo de ello es el caso de Vallecas ya comentado con
anterioridad en el apartado de contexto.
La
teoría de la tensión de Agnew, que a diferencia de Merton si que identifica
tres fuentes de tensión en los individuos, resulta interesante.
a) la
imposibilidad de alcanzar los objetivos sociales positivos, como podría ser el
hecho de moverse con libertad en la propia ciudad.
b) La
privación de aquellas gratificaciones que un individuo ya posee o que espera
poseer, por ejemplo, el derecho de reunión o de movimiento.
c) El
sometimiento a situaciones negativas o aversivas de las cuales no puede escapar
como pueden ser los casos de problemas en el hogar con los miembros con lo que
se convive, el miedo al contagio, etc.
d) La
aglomeración y la falta de espacio, como ocurre en los hogares de escasos
metros cuadrados constituidos por familias numerosas.
Estas
cuatro fuentes de tensión pueden acabar produciendo una conducta delictiva
cuando crean en el individuo emociones negativas como disgusto, depresión,
miedo e ira. Pues una forma de escapar de estas emociones es delinquir
(saltarse el confinamiento) con tal de poder respirar fuera de casa, utilizando
la innovación si es preciso; de esta manera se alivia la tensión aunque sea
coyunturalmente.
Si
analizamos la capacidad del individuo, ya a nivel micro, de soportar la
tensión, estaríamos hablando de la teoría del auto-control de Hirschi y
Gottfredson. Esta teoría se basa en que el comportamiento delictivo produce
gratificación inmediata de los propios deseos sin apenas esfuerzo, aunque entrañe
actividades arriesgadas y produzca escasos beneficios a largo plazo. Las
personas con un bajo auto-control tienden a buscar recompensas inmediatas, de
fácil obtención, son egocéntricos e insensibles. Esta teoría generaliza
excesivamente la personalidad de aquellos que cometen infracciones sin tener en
cuenta el esfuerzo que realizan para soportar dicha tensión.
Las
teorías del control social de Hirschi, del aprendizaje social de Akers y de la
tensión de Agnew comparten el elemento en común de explicar la delincuencia a
partir de las relaciones que tienen los individuos con su entorno próximo. Sin
embargo Agnew establece dos diferencias fundamentales entre la teoría general
de la tensión y las teorías del aprendizaje y control social: la primer diferencia
reside en el tipo de relaciones sociales que se enfatizan como génesis de la delincuencia
y la segunda en la motivación que se atribuye a los individuos para delinquir o
no hacerlo, destacando las relaciones positivas que vinculan al individuo con
la sociedad y le disuaden de la delincuencia.
Algunos
autores de las teorías de control adujeron que en ellas se intentaba responder
a una pregunta opuesta a la que se hacían la mayoría de las teorías
criminológicas. Ya que, mientras que la mayor parte de estas se plantarían el
porqué algunos sujetos se convierten en delincuentes, las teorías de control
pretenderían conocer cuáles son los mecanismos que hacen que la inmensa mayoría
de los ciudadanos no cometan delitos. Sin embargo, en la actualidad se
considera que esta distinción es poco relevante ya que según ha puesto de
relieve Akers, la conducta delictiva y su opuesto, la conducta conforme a las
normas, son en definitiva, las dos caras de la misma moneda, y la pregunta
sobre una de ellas lleva implícita la pregunta acerca de la otra.
Entre
los antecedentes próximos a las toarías del control se encuentran las
formulaciones criminológicas de Albert J.Reiss y de Ivan E. Nye (Garrido.V,
Stangeland. P, Redondo.S, 1998) a partir de un estudio sobre jóvenes
delincuentes, atribuyo a la etiología de la delincuencia al fracaso de dos
tipos de controles: los personales o internalizados y los sociales o
externos.
Dentro
de las teorías más importantes, se encuentra la teoría de la contención de
Reckless que afirma que los factores que explican la delincuencia son de dos
tipos: las presiones que incitan a los individuos a la conducta delictiva y los
controles que los retraen de ella. En el grupo de factores que propician la
conducta delictiva se hallan, en primer lugar, las presiones ambientales
derivadas de las situaciones de pobreza, de conflicto y de represión social. En
segundo elemento que favorece la conducta delictiva son los impulsos del propio
individuo, entre ellos sus frustraciones, sus enfados, sus rebeldías, su
hostilidad… De estos dos puntos se desprende un grupo de factores que contienen
a las personas y que comprenden los controles internos de los propios
individuos y los controles externos de apoyo social, entre los cuales se
encuentran una moral consistente y que las instituciones sociales refuercen las
normas, actitudes y objetivos que han interiorizado o que posean un nivel
razonable de expectativas sociales. Si se da una conjunción adecuada de ambos
tipos de controles, internos y externos, los individuos tendrían una mejor protección
contra la delincuencia. No obstante, la
principal dificultad de la teoría de la contención reside en que, auqnue
detalla una serie de factores que seguramente previenen la conducta delictiva
(diversos tipos de controles), no explica por qué unas personas poseen o
adquieren estos controles y otras no.
Dentro
de la teoría de la neutralización y la deriva de Sykes y Matza (Garrido.V,
Stangeland. P, Redondo.S, 1998) tiene gran importancia las técnicas de
neutralización, es decir, estrategias que se utilizan para justificar la
conducta y que en los casos de no obedecer a las leyes del estado de alarma se
han dado, como son la:
a) Negación
de la responsabilidad afirmando la imposibilidad de realizar una conducta mejor
b) Negación
del delito
c) Condona/rechazo
de aquellos que condenan la acción
d) Defensa
de la necesidad de conducta
e) Defensa
de un valor
f) Argumento
de “todo el mundo lo hace”
g) Argumento
de “tenía derecho a hacerlo”
Ya
se conocen las causas a nivel micro y macro que pueden motivar el delito o la
falta a ese pacto social llamado ley según el paradigma del consenso, todas
ellas relacionadas con la tensión producida por el contexto y la falta de
auto-control y/o interiorización de valores y normas (en un nivel mico). Estos
factores de tensión no son eliminados sino que son frenados mediante el control
social formal e informal.
Para Parsons, y de acuerdo con la teoría
funcional-estructural, tanto la socialización como el control social son
procesos claves para la reproducción del sistema. La socialización como mecanismo
para la transferencia de las normas y valores; y el control social como apoyo a
ellas a través de la aplicación de sanciones positivas y negativas dependiendo
si cumplen o no las expectativas sociales. Es decir, existe una necesidad social
de orden de la sociedad en la búsqueda de un orden.
Como control formal se entiende
aquel que es ejercido por aquellas personas que tienen encomendada la
vigilancia, la seguridad o el control como actividades profesionales. En esta
categoría se incluyen los vigilantes, policías, funcionarios, etc.
Por
control social informal se entiende aquel que es realizado por cualquier
persona que actúa en un momento dado contra la delincuencia sin que el control
del delito sea su actividad profesional (una risita o chismes). En este último caso se encontrarían los
vecinos de un barrio, capaces de inhibir o disuadir de que se realicen actos delictivos, ya sea
por su interés personal, por el interés de la colectividad o por motivos
altruistas. Un ejemplo de ello son las denuncias por violación del
confinamiento que recibieron las autoridades. (Garrido.V, Stangeland. P,
Redondo.S, 1998)
En
concreto, en Barcelona la Guardia Urbana recibió sólo este martes un total de 1.865 llamadas por problemas de convivencia vecinal.
Esto se explica por <<la
situación de confinamiento>> porque la gente está en sus casas,
según ha señalado en rueda de prensa, el teniente de alcalde de Prevención y
Seguridad del Ayuntamiento de Barcelona, Albert Batlle (LaSexta, Barcelona registra 1.865 denuncias vecinales en un solo día por el
estado de alerta, 2020)
Los
controles formales o informales no actúan independientemente en la comunidad
social, sino que unos y otros tienden a solaparse. En muchas situaciones conflictivas
la denuncia a la policía, como se muestra en el ejemplo anterior, es en
realidad el último recurso utilizado por los ciudadanos cuando ya han fracasado
los intentos de arreglar sus conflictos de una forma personal.
Un
ejemplo sobre el funcionamiento del control social informal en el mundo rural
ha sido documentado por un antropólogo social británico, Pitt-Rivers (1989)[12], quien estudio durante
los años 50 el fenómeno del “cotilleo” como mecanismo de control en el pueblo gaditano
de Grazalema. Este fenómeno es una de las formas las eficaces de control y
consiste en emitir juicios de valor, sobre el comportamiento de alguien ausente
pero conocido, con un grupo reducido de gente. Estos grupos de “cotilleo”
interpretan las normas sociales y califican a los otros según sus criterios.
Uno de los pocos recursos de defensa con que cuenta el individuo que ha sido
objetivo de estas críticas, es incluirse a su vez en otros grupos donde pueda
también emitir juicios sobre los demás. Sin embargo, el cotilleo como medio de
control social, deja de ser eficaz en los extremos de la estructura social, por
ejemplo, una prostituta, pues ya ha sido excluida de la sociedad y pertenece a
una subcultura, tampoco interesa hacerlo de un terrateniente, pues posee
inmunidad social respecto de sus actividades. En cambio, sí que resulta eficaz
el cotilleo sobre aquellas personas que quedan entre ambos polos, todos
aquellos habitantes del pueblo a los que sí que les importa que dicen de ellos
los demás y que no desean ser señalados o excluidos. (Garrido.V, Stangeland. P,
Redondo.S, 1998)
Respecto
al control formal, resulta que el tiempo de respuesta entre la llamada a los
agentes del orden y la actuación de los mismos, no es tan importante. El
análisis del tiempo de respuesta ante las llamadas, la cercanía de un coche
patrulla y la velocidad del vehículo son vitales para la eficacia policial pero
el factor más importante es el tiempo
que tardan los ciudadanos en realizar la llamada.
El estudio científico de la
investigación criminal (Petersilia, 1987; Osterburg y Ward, 1992) indica que la
gran mayoría de los delincuentes identificados, lo fueron a través de los
policías de patrulla que llegaron al lugar. La investigación posterior sirve
para analizar las pruebas y documentar una hipótesis sobre los hechos, pero
aclara muy pocos delitos que no estaban ya medio resuelto cuando llegó la
policía. La colaboración ciudadana y la correcta actuación de los policías de
seguridad ciudadana es esencial, no solamente para prevenir los delitos, sino también
para identificar y detener a los autores. (Garrido.V, Stangeland. P,
Redondo.S, 1998:74).
La
policía interviene en unas pocas situaciones, mientras que el resto se resuelve
de una forma u otra sin que se abra un procedimiento judicial.
En
definitiva, la prevención es, en general, más eficaz que la represión, y el
control informal más que el formal. Asimismo, tanto el control formal como el informal
juegan un papel transcendental en la formación de la personalidad de los
individuos.
Los
ataques de los “policías de balcón”, por tanto, son necesarios para que se
respeten las nuevas normativas. Asimismo, se generan nuevos etiquetajes, pues
aquel/aquella que se salte las leyes del estado de emergencia se convierte en
delincuente. Al mismo tiempo, se menguan valores y derechos que teníamos
interiorizados previamente como es el derecho a la libre circulación y de
reunión, que se han visto derogados, lo que produce un desajuste, algunas
veces, entre las normas anteriores y las nuevas (concepto de anomia). Así, se
puede concluir que el miedo, la incertidumbre y la ira son emociones
explicativas (variables independientes) de estos sucesos[13],
provenientes del contexto que se está viviendo y de las tensiones que se crean.
.
4. OBJETIVO DEL PROYECTO
El objetivo del presente estudio es analizar
las causas que favorecen la aparición de los efectos negativos del control
informal en el contexto del confinamiento en España por el covid-19, con el fin
de analizarlos y corregirlos, para evitar situaciones similares en el futuro a
partir de la creación de proyectos o medidas.
4.1.
Hipótesis de partida.
Respecto
al objetivo de estudio central, éste puede ser formulado de la siguiente
manera: ¿Qué causas han provocado los aspectos negativos del control social
informal durante el confinamiento por COVID-19 en España desde el 14 de Marzo
al 26 de abril del 2020? O lo que es lo mismo
¿Por qué se han producido ataques desmedidos, por parte de vecinos,
contra miembros de su comunidad que han salido del confinamiento por razones
justificadas por la ley?
A
partir de la información recogida en el Marco teórico podemos suponer que estos
ataques son parte del control informal necesario para que se respeten las
nuevas normativas que, como un fenómeno interesante y peculiar, sirven para la
protección de toda la población (paradigma del consenso), lo que implica un
bien común y una cultura de la solidaridad o pensamiento colectivista. Así
mismo, se generan nuevos etiquetajes, pues aquel/aquella que se salte las leyes
del estado de emergencia se convierte en delincuente con “delito grave” al
poner en peligro la salud pública. Al mismo tiempo, se menguan valores y
derechos que teníamos interiorizados previamente como es el derecho a la libre
circulación y de reunión, que se han visto derogados, lo que produce un
desajuste, algunas veces, entre las normas anteriores y las nuevas (concepto de
anomia). Junto a estos cambios, cabe
destacar que hay ciertos colectivos, concretamente aquellos en situación de
pobreza en cuanto a recursos económicos y materiales que viven en espacios
pequeños (hogares de 50 metros cuadrados) en los que se agrupan familias
numerosas, con lo que las tensiones provocan la salida al exterior fuera de lo
que indican las normas.
Por
tanto, la hipótesis es que, estas mismas tensiones de incertidumbre por no
saber cuándo va a terminar la crisis sanitaria, de rabia por la pérdida de
libertades y de miedo por el posible contagio, favorecen que el control social informal, necesario para el
orden social, aumente su dureza de manera sobrepasada justamente hacia los
colectivos más vulnerables, es decir, aquellos cuyas tensiones rompen con su
propio auto-control y les empuja a delinquir o que necesariamente y abalados
por la ley (dada su situación), salen de sus hogares.
4.2.
Objetivos concretos
a) Conocer
dónde ocurren con mayor frecuencia estos ataques desmedidos de los “policías de
balcón”.
Los ataques
suceden sobre todo en las redes sociales como Facebook o WatsApp[14]
por las que se suelen compartir fotos adjuntando criticas, concretamente en los
grupos. Así como en las horas punta de vuelta del trabajo de sanitarios u otros
profesionales, contando también con
horas aisladas. En barrios humildes más que en barrios pobres o ricos.
b) Identificar
las características educativas, económicas y sociales de los “policía de
balcón” con tal de elaborar un perfil.
Adulto de mediana edad, con estudios básicos o sin
ellos, en una situación económica dificultosa o que tiende a dificultarse, con
una buena integración social.
c) Identificar
las emociones que siente el “policía de balcón” que le llevan a generar tales
respuestas.
La ira
generada por la ausencia de libertades y la ansiedad producto de la
incertidumbre, junto con las ganas de volver a la normalidad son vertidas sobre
estos sectores de población[15]
que bien legalmente o por presiones personales y contextuales, abandonan el
hogar. Estos individuos categorizados como “delincuentes” son culpabilizados
por la situación de no avance o incluso de retroceso de la evolución de la
epidemia. Asimismo, el miedo por el posible contagio favorece actitudes
negativas frente a trabajadores sanitarios o cajeras de supermercado que
reciben ataques para que abandonen las zonas comunes.
d) Identificar
el perfil de los grupos amenazados por sus vecinos en cuanto a profesión,
horario, personas dependientes a su cargo, sexo, edad, situación económica y
social.
La hipótesis
que responde a este perfil es el de profesión esencial, tanto sanitarios como
cajeras de supermercado, por estar más expuestas al contagio, lo que aumentaría
el miedo de sus vecinos. También entrarían en el grupo los progenitores de
niños/as con autismo, asperger u otra diversidad funcional, así como núcleos
poblacionales que por su situación en el hogar (tensiones) se saltan el
aislamiento.
5. METODOLOGÍA
Las causas
por las cuales se han producido ataques desmedidos, por
parte de vecinos, contra miembros de su comunidad que han salido del
confinamiento por razones justificadas por la ley, es una actitud, un
comportamiento social que tiene una serie de variables independientes como los
sentimientos de ira, tensión, inseguridad y miedo por parte de los agresores y
tensiones anímicas por parte de quienes son agredidos. A estas variables
independientes relacionadas con los sentimientos y emociones hay que añadir
otras de índole económico, social y cultural, que pueden motivar a que se
realice un mal análisis de la situación, una falta de interiorización que
conlleve a culpabilizar a los demás de la situación que se está viviendo.
Para
analizar todas estas variables y dado que la situación actual no favorece que
se puedan llevar a cabo de forma
inmediata técnicas cualitativas, se llevará a cabo un cuestionario que, siendo
cuantitativo, analizará dichas variables.
Para conseguir abarcar los sujetos de interés, se colaborará con el Ministerio del Interior para que introduzca en su página web de denuncias anónimas, junto a las paginas regionales y locales, dos cuestionarios diferenciados: uno para los denunciantes de actitudes agresivas por parte de vecinos (victimas) con tal de analizar las variables mencionadas; y por otra parte un cuestionario para analizar las variables independientes si el denunciante pretende poner a la policía al tanto de que ciertos vecinos se han saltado la cuarentena. Estos cuestionarios se presentaran como un estudio sociológico, y pueden ser favorecidos con aplicaciones, como puede hacerse al modificar levente la aplicación de “AlertCops”[16].Por otra parte, el mismo Ministerio del Interior, en sus datos sobre denuncias, quedan registradas aquellas realizadas por motivos del confinamiento, lo que serviría para analizar qué zonas del Estado han tenido más llamadas para poder realizar, posteriormente, un estudio social del contexto de algunas de las zonas (las más caracterizadas por el aumento de denuncias de ambos tipos), incorporando entrevistas en profundidad en éstos barrios para analizar con detalle el perfil y la situación que se vive en ellos de manera que pueda ser extrapolable al resto de zonas símiles.Finalmente, se realizaría un grupo de debate con expertos en psicología y sociología, con tal de observar qué medidas tomar para poder evitar que se produzcan situaciones similares en el futuro.
Se trata de
un proyecto ambicioso, que como se ha dicho anteriormente, requiere de tiempo y
muchos recursos, pues es una situación nueva para la historia de la humanidad
que ha de ser analizada. Además, estos problemas del control informal son la
punta del iceberg que muestra una incertidumbre producto de la novedad, por lo
que, si se da el caso de posibles nuevos estados de alarma, será necesario, por
ejemplo, favorecer viviendas adaptadas al porcentaje de personas que viven en
ellas, como se ha hecho en otros países del norte de Europa (un ejemplo de ello
es Viena[17])
6.
ANÁLISIS
Y SUS TÉCNICAS
- Cuestionario
probabilístico para conocer el perfil de victimas del control informal y el de
“policías de balcón” en relación a nivel de estudios, edad,
profesión, situación personal en el hogar o por presiones (fallecimiento de un
miembro de la familia, cuidado de una persona dependiente, etc) emociones experimentadas (miedo, ira,
frustración inseguridad) justificadas, situación económica y social de la
persona y motivo que le ha llevado a denunciar.
El universo que se va a
analizar es aquella parte de población que denuncia tanto por agresiones de
vecinos como aquella que denuncia a otros miembros de la comunidad por saltarse
el aislamiento. La muestra, por tanto, dependerá del número de este tipo de denunciantes que decidan realizar
el cuestionario online de manera anónima. El muestreo será estratificado, ya
que es de interés analizar la Comunidad Autónoma y el tamaño del hábitat en el
que se sitúa el denunciante, sobre todo en relación al tamaño poblacional, en
una distinción clara entre lo urbano y lo rural.
Las preguntas del
cuestionario abarcaran dichos temas de manera precodificada (menos en
justificaciones), cerrada y sencilla de comprender y responder.
A partir de los datos
recogidos en lo que dure el estado de alarma, se procederá a realizar la
inspección o supervisión sistemática, pasando finalmente por la codificación.
El análisis de los datos de
forma multivariable de Cluster, factorial y de correspondencia, que estará relacionado con las hipótesis, y se
ordenara en variables independientes (explican la acción tomada) y variables
dependientes (se trata de la acción tomada). Asimismo se analizarán los
porcentajes en relación con la muestra.
De esta manera se consigue
analizar, reordenar, jerarquizar, clasificar y explicar los datos, con tal de
extrapolarlos al universo estudiado, permitiendo observar los perfiles de
victimas del control social informal excesivo y de los sujetos que lo llevan a
cabo. Además, permite conocer que zonas del Estado han presentado mayor número
de denuncias de ambos tipos.
- Minería
de datos para conocer enlaces en los datos recogidos por el cuestionario.
Pues nos permite identificar acciones preventivas y conocer el perfil de ambos
tipos de denunciantes
- Entrevistas
en profundidad. A partir de los datos obtenidos, se
realizarían varias entrevistas en profundidad en las zonas del estado con mayor
cantidad de denuncias por control social informal o por amenazas de vecinos. En
estas entrevistas se seleccionaría de cada lugar marcado, aquellas personas con
el perfil más cercano a “amenazado” y a “amenazador o policía de balcón” con
tal de descubrir matices, razones e interpretaciones que no ha recogido el
cuestionario, accediendo así, al conjunto de motivaciones, a actitudes,
creencias, comportamientos, opiniones latentes etc.
A partir de un número amplio de entrevistas
en profundidad se puede llegar a analizar mejor las motivaciones o los factores
(causas) que llevan a que ciertos vecinos se comporten de una manera excesiva en cuanto al castigo
sobre aquellos que ellos interpretan que se han saltado las nuevas normas.
- Reunión
de grupo con expertos en psicología, economía, política y sociología. Se
pretenden realizar varias reuniones en las que se expongas las conclusiones de
los datos recogidos en cuanto a las causas que han provocado un estallido del
control social informal de manera negativa con tal de proponer medidas para que
no vuelva a suceder, observando los errores cometidos durante la novedosa
situación de emergencia sanitaria, así como los aciertos.
7.
CONCLUSIONES
En
la sociedad actual, si se comparan las ciudades pequeñas con las grandes urbes,
observaríamos que en las primeras el control informal funciona de manera más
eficaz. Esto es producto de que, en las comunidades pequeñas las personas son una
entidad única (se conocen) incluso puede que
reinen más los apodos que los nombres. A diferencia de esto, en las
sociedades modernas la situación se dilata, de esta manera, cometer algún
pequeño delito no preocupa en exceso a muchos individuos ya que no tiene por
qué repercutir en otros ámbitos de su vida debido al anonimato social.
El
control informal también está ligado a unos ciertos valores, entre ellos serian
destacables los de solidaridad y colaboración entre vecinos, generosidad y
ayuda a personas con problemas. Por eso, en las ciudades grandes, con la
llegada de la inmigración y las emigraciones, una reacción típica es cerrarse y
despreocuparse de la vida social urbana. La única lealtad social que sobrevive
al desplazamiento de la solidaridad con la propia familia. Además, lo típico es
que no existan estos conflictos cerrados, hay más movilidad, los sujetos
cambian de cirulos sociales, de lugar de residencia, desaparece el control
informal ejercido a través del cotilleo, ya
que no existe tanta información sobre los otros. Si parece que entra en
juego un control más abstracto, lejano y formal, que resulta menos eficaz
porque no está basado en unos niveles tan altos de información sobre los otros como
los existentes en las sociedades pequeñas.
El
anonimato y la gran ciudades han roto aquellos lazos de control informal, así,
se puede observar que ahora los compromisos de los individuos son mas
sectoriales y no lo son con la comunidad como un todo. Ello hace que nuestro
comportamiento en uno de estos sectores de vinculación no influya necesariamente
sobre nuestro desempeño en otros ámbitos distintos. Asimismo, la participación
social también ha cambiado y ha disminuido la implicación en actividades que se
desarrollan en el lugar de residencia, ampliando el círculo pro donde nos
movemos.
No
obstante, la situación actual por el
COVID-19 ha roto el anonimato y ha vuelto a dar fuerza al control social
informal, aplicándose en las propias comunidades de vecinos hasta abrirse al
barrio. Al mismo tiempo, ha cambiado el sectarismo del compromiso individual
devolviéndolo al colectivo, es decir, se ha producido un retorno a las
comunidades pequeñas dentro de las modernas sociedades y en un mundo
globalizado.
Esta
nueva situación de anomia y descontrol ha golpeado a los hogares más
vulnerables, que se han visto cargados de tensiones, buscando como llegar a
final de mes y deseando la vuelta a una normalidad que no llega. En esta
situación, muchos de ellos, al ver a sus vecinos realizar maniobras
categorizadas como “extrañas” fuera de la nueva normativa (delinquir) que
pueden poner en riesgo la salud y la vuelta a esa normalidad tan deseada,
despliegan el control informal y el ataque, lleno de frustración y de ira,
hacia quienes son vistos como delincuentes, egoístas o insensatos.
A
pesar de que faltan por confirmar las hipótesis sostenidas, cabe decir que
habría que realizar un replanteamiento de la vivienda en España pues muchos de
estos hogares no tienen la calidad y el espacio suficiente para albergar a
familias numerosas durante largas temporadas de aislamiento, lo que produce
tensiones que podrían solucionarse. También se ha observado una necesidad de
información y de destrucción de bulos que recorren la red, seria pues conveniente desarrollar páginas online con
información sencilla, fácil de comprender y de navegar sobre ella con tal
informar de manera progresiva y positiva sobre esta situación u otras similares
que puedan surgir. También podría plantearse omitir el fomento del control
informal durante situaciones como las actuales, pues dan fuerza a que se
produzcan situaciones injustas.
La presente investigación tiene una intención
más explicativa que transformativa, pero de ella se puede extraer una crítica
social y posibles medidas que alivien los roces en situaciones similares.
8.
BIBLIOGRAFÍA
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BORQUE, J. (16 de abril del 2020). La "guía orientativa" del
Ministerio del Interior para las multas por saltarse el confinamiento: de 601
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Principios de criminología. Ed. Tirant lo Blanch, Valencia.
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[1] Las diversas medidas
serian: ORDEN SND/232/2020, de 15 de marzo, por la
que se adoptan medidas en materia de recursos humanos y medios para la gestión
de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19. ORDEN SND/234/2020, de 15 de marzo, sobre
adopción de disposiciones y medidas de contención y remisión de información al
Ministerio de Sanidad ante la situación de crisis sanitaria ocasionada por el
COVID-19. ORDEN INT/228/2020, de 15 de marzo, por la
que se establecen criterios de aplicación del Real Decreto 463/2020, de 14 de
marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la
situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, en el ámbito del
Sistema Nacional de Protección Civil. Entre otras
[2] Se
pueden observar las distintas normativas, en decretos y órdenes que ha lanzado
el Gobierno de España con tal de frenar el avance de la Pandemia, muchas de
ellas en forma de multas.
[3] Manuel
Hortiz Heras, en su estudio “IGLESIA Y CONTROL SOCIAL.
De controladora a controlada” nos muestra el miedo y los dos
tipos de control (informal y formal) para establecer un nuevo orden político.
[4] Se trata
de un concepto muy relacionado y acorde con la nueva realidad jurídica o legal que ha generado el COVID-19 en cuanto
a seguridad ciudadana
[5] Se
hablaría de los castigos legales a través de multas.
[6] Buscado
a través de la Real Academia Española (RAE) en la actualización del 2019 de
forma digital. Recuperado de: https://dle.rae.es/delito?m=form
[7]
Recordamos en este punto las casas de 50metros cuadrados de Vallecas, lugar en
el que más denuncias de vecinos se han registrado con motivo de “saltarse el
aislamiento”
[8] Es el
paradigma base a partir del cual trabajar los factores que propician las
situaciones conflictivas de “los policías de balcón” con tal de o bien
erradicar o bien atenuar la fuerza de dichos factores motivadores.
[9] Multas
en este caso.
[10] Muy
utilizada por los medios de comunicación, al explicar de manera reiterativa las
normas a cumplir y dar ánimos, como por La vanguardia (2020). Este virus lo paramos unidos. [video].
Recuperado de: https://www.lavanguardia.com/vida/20200317/474230733206/emocionante-anuncio-gobierno-espana-frenar-coronavirus-confinamiento-covid-19-video-seo-lv.html?jwsource=cl
[11] En España,
Rafael Salillas, Concepción Arenal y Constancia Bernaldo de Quiros concebían al
delincuente como producto de su medio
[12] El ejemplo ha sido obtenido del libro “Principios de criminología”, el cual se
encuentra referenciado en la bibliografía.
[13] Ciara
Molina (psicóloga emocional) analiza la situación de confinamiento que está
sacando lo peor de muchos ciudadanos que actúan como justicieros desde sus
ventanas con aquellos que salen a la calle. Categoriza dicho efecto como un
proceso similar al duelo.
[14]
“Los agentes reciben cientos de denuncias en redes sociales y por teléfono por
incumplir sus vecinos el estado de alarma” como noticia de un periódico digital
de Alicante. MÍGUEZ, R. (31 de marzo del 2020). La policía del visillo contra
el coronavirus. INFORMACIÓN. Recuperado de: https://www.diarioinformacion.com/vega-baja/2020/04/01/policia-visillo-covid/2251371.html
[15] “Crecen las denuncias de gente que sufre amenazas y la ira por parte de
residentes del mismo edificio” titular del periódico “La voz de Galicia” cuando
habla de casos ocurridos allí y que son ejemplo de esta hipótesis.
[16] Se trata de una aplicación lanzada por el
Ministerio del Interior que permite
contactar rápidamente con las autoridades pertinentes para denunciar cualquier
delito.
[17] https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2017-12-13/viena-pisos-baratos_1492102/
un indicio a partir de una noticia que puede dar lugar a aun análisis
sociológico sobre la vivienda y la calidad de vida.
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