Nos situamos en el contexto de la crisis de 1929, el gran crack de la economía capitalista, en ese momento, los americanos se movilizaron en contra de los avarientos hombres de empresa, quienes, como defendía Thorstein Veblen, con la avaricia comercial y la irracionalidad de la economía de mercado habían minado los imperativos tecnológicos, y creaban despilfarro e ineficiencia a una gran escala. Sin embargo, a diferencia de las masas populares, Veblen consideraba que “si la industria productiva del país estuviese completamente organizada como un todo sistemático y estuviese gestionada por técnicos competentes con la vista puesta… en maximizar la producción de bienes y servicios en lugar de que, como en la actualidad están en manos de gestores ignorantes con la vista puesta… en la maximización de los beneficios, la producción resultante de bienes y servicios excedería, sin duda, las actuales cifras de producción en algunas centenas por ciento”. Argumentación plausible, dentro de un...