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Análisis del papel de la encuesta pública STUDES (2012, 2014, 2016) en el marco de la Estrategia Nacional Sobre Drogas











         Intervención pública sobre drogas

Análisis del papel de la encuesta pública STUDES (2012, 2014, 2016) en el marco de la Estrategia Nacional Sobre Drogas













Celia R. M.
25/04/2019
Nota: 8,5/10







Índice:

1-    Presentación y situación del tema…………………………………………Pág.  3 - 4

2-    Metodología………………………………………………………………….Pág.  5 - 11

3-    Presentación de resultados de las encuestas y relación internacional….Pág. 12 - 16

4-    Conclusiones…………………………………………………………………..Pág. 17

5-    Bibliografía………………………………………………………………………Pág. 18





















1-    Presentación y situación del tema.

Las adicciones traen consigo problemas de salud tanto física como psíquica para los consumidores, al mismo tiempo que afectan a su entrono y amplían una red de negocio ilegal a nivel global que favorece la delincuencia y la acumulación de poder fuera de las directrices legales y controladas. Es por estos motivos, por los que la drogadicción y la adicción se convierten en un problema de salud pública y en correspondencia, ha de ser el Estado quién inicie una estrategia pública para saber qué hacer, cómo hacerlo y de qué manera repercutirá esa acción en el futuro. Puesto que, las estrategias públicas son medios de planificación fundamentales a través de los cuales se establecen las respuestas que se van a ofrecer en el ámbito correspondiente: local, autonómico, estatal…Siendo una herramienta de coordinación para todos los agentes involucrados en implementar una política de drogas, sobre todo cuando los ciudadanos y las entidades, ya no solo públicas sino privadas, buscan calidad y eficacia. 

Desde la creación del Plan Nacional sobre Drogas (PNSD) en julio de 1985, se han elaborado y aprobado distintos planes y estrategias consensuados por el Consejo de Ministros para establecer el marco de actuación de las políticas de adicciones en España, así como las líneas generales de ejecución de las mismas.

En la estrategia Nacional sobre drogas 2009-2016 se ha recogido de información de la delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas (DGPNSD), del Ministerio de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad. Así como también de investigaciones por parte de departamentos universitarios y por el tercer sector de acción social, este sería el caso de la información obtenida desde las ONGs y Sociedades Científicas del ámbito de las drogodependencias; las aportaciones de datos de diversos agentes públicos y privados, como la información obtenida de la DGT, ministerio del interior y de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), Instituto Nacional de Toxicología (INT). Así como del Ministerio de Justicia y de los Planes Autonómicos sobre Drogas (PAD). Finalmente, se ha consultado la fuente de tipo periódico de la Secretaria General de Instituciones Penitenciarias, del Ministerio del Interior y el Observatorio Español sobre Drogas y Adicciones de la DGPNSD (OEDA) del ministerio de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad.[1]
 
El papel Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones (OEDA) es el de realizar y coordinar, en el territorio español, las actividades de recogida y análisis de datos y de difusión de la información, tanto de carácter estadístico como epidemiológico, sobre el consumo de drogas y sobre otras adicciones, definiendo, a tales efectos, indicadores y criterios, sin perjuicio de las competencias que en sus respectivos ámbitos territoriales puedan ejercer las comunidades autónomas sobre la materia, de acuerdo con sus Estatutos de Autonomía. Éste, se basa en dos encuestas de especial importancia:
Por una parte, La encuesta Domiciliaria sobre Alcohol y Drogas en España (EDADES), que comenzó en 1995, se realiza cada dos años y permite observar la evolución de las prevalencias de consumo de alcohol, tabaco, hipnosedantes y drogas psicoactivas de comercio ilegal. De ella se extrae información sobre otros aspectos relativos con el consumo de drogas, como los perfiles de las personas consumidoras, la percepción del riesgo que tiene la población sobre el consumo y la percepción social del problema de las adicciones.

Por otra parte, La Encuesta Estatal sobre el Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias (ESTUDES), que también se realiza bienalmente desde 1994, tiene como objetivo conocer la situación y las tendencias del consumo de drogas y otras adicciones entre los estudiantes de 14 a 18 años que cursan enseñanzas secundarias. El análisis de los datos obtenidos contribuye al diseño y la evaluación de políticas dirigidas a prevenir el consumo de drogas y otras adicciones y los problemas derivados del mismo, que se orientan principalmente al medio familiar y/o escolar.

Dada la importancia de La Encuesta Estatal sobre el Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias (ESTUDES) por recoger información de forma periódica que permite analizar la evolución del consumo de  drogas o la aparición y tendencias de nuevas adicciones, con la intención de crear planes de prevención e intervención, pues se trata del sector de la población al que más afecta este tipo de prácticas, provocando un deterioro en el futuro de la sociedad (como ocurrió en los años 80 y 90 en España[2]) tal y como se recoge en  la revista Pediatría integral[3]. Por ello, el presente estudio empírico se centrara, concretamente en esta encuesta oficial.   



2-    Metodología.

Desde 1994, como ya se ha mencionado en la introducción, se vienen realizando una serie de encuestas de forma bienal en España, que tienen como objetivo general recabar información de valor sobre las tendencias y la situación del consumo de drogas entre estudiantes de 14 -18 años. Estas encuestas son de gran importancia por su potencialidad para evaluar y reorientar los programas de prevención del consumo de drogas dirigidos al medio familiar y escolar, que son una de las estrategias fundamentales del Plan Nacional sobre Drogas. Hoy en día se reconoce de forma unánime que para diseñar estos programas se necesita información válida sobre la extensión del consumo, los factores que aumentan o disminuyen el riesgo de iniciar o mantener dicho consumo y las características de los consumidores.[4]

La cuesta está dirigida de forma consciente a este intervalo de edad por ser el momento de inicio en el consumo de algunas drogas, de manera que su estudio puede permitir observar de forma precoz los cambios de las tendencias de consumo. A partir del objetivo general, se desarrollan cinco objetivos específicos: 1- conocer la prevalencia de consumo de las destinas drogas específicas. 2- conocer las características sociodemográficas más importantes de los consumidores. 3- conocer algunos patrones de consumo relevantes. 4- estimar las opiniones, conocimientos, percepciones y actitudes ante determinados aspectos relacionados con el abuso de drogas, y 4-  estimar el grado de exposición y receptividad de los estudiantes a determinadas intervenciones. 

Debido a la importancia de evaluar la evolución de la  situación a lo largo del tiempo, se ha mantenido la metodología de la encuesta de 1994, reformulando algunos aspectos que parecían poco útiles e introduciendo cuestiones adicionales sobre el consumo de bebidas alcohólicas, de éxtasis y similares. Esta metodología se encuentra agrupada en una tabla a modo de resumen en la que se indican los principales aspectos metodológicos, de forma muy similar a la utilizada en otros países de la Unión Europea y Estados Unidos, lo que permite realizar comparaciones internacionales. 

Entre los aspectos metodológicos generales, cuyos rasgos no han variado desde 2012 hasta 2016, se encuentran: El nombre de la encuesta, la descripción de ésta de manera resumida, y la periodicidad. Asimismo, este ámbito se divide en 3: el geográfico, el poblacional y el temporal. Dentro del primero se especifica que la encuesta se realiza en todo el territorio nacional. Mientras que en el segundo se detalla el universo: Estudiantes de 14-18 años que se encuentran entre los cursos de 3º de enseñanza secundaria a 2º  de Bachillerato o Ciclos formativos  de Grado Medio en Formación Profesional. Finalmente, el temporal varía dependiendo del año al que pertenece la encuesta. Así, aquella que abarca de 1994 al 2012, tiene un periodo de recogida de información del 14/02 al 30/04 de 2013, continuando con ESTUDES 2014, encuesta que recabo información desde el 14/11 del 2014 hasta el 8/04 del 2015. Finalmente, la última encuesta, abarcó un periodo de recogida de información desde el 18/11 del 2016 al 8/03  del 2017. 

La encuesta contiene pequeñas variaciones metodológicamente en cuanto al ámbito geográfico y poblacional. En relación al primero, incluye una especificación en los resultados sobre la prevalencia del consumo de drogas a nivel nacional pero no a nivel de Comunidad Autónoma, en las que las prevalencias varían notablemente de un año a otro por someter sus resultados al azar, sobre todo en aquellas con menor población, saliéndose de la norma los resultados respecto al consumo de alcohol, tabaco y cannabis; y en cuanto al ámbito de la población, en la encuesta de 2016 se incluye por primera vez la Formación Profesional Básica que se impartió en el curso 2014-2015.

El siguiente punto que se contempla en la metodología es el diseño y las características de la muestra y la ponderación. El marco de la muestra utilizado para seleccionarla fue, en las tres encuestas periódicas señaladas, la población matriculada en centros educativos nombrados. Quedan excluidos de este marco los estudiantes de Enseñanzas de Régimen General incluidos en Programas de Garantía Social y a distancia, y los estudiantes de Enseñanzas de Régimen Nocturno y de Enseñanzas de Régimen Especial, así como los estudiantes de 14 a 18 años que no asistieron a clase el día y hora en el que se cumplimentó la encuesta. El sesgo derivado del absentismo y de la proporción de jóvenes que queda fuera del marco, presumiblemente ha permanecido sin cambios relevantes a lo largo de la serie, y por tanto, cabe esperar que su repercusión en los resultados tenga un carácter residual. 

El procedimiento de muestreo se realiza por conglomerados bietápicos, en los que, en primera instancia, se han seleccionado aleatoriamente centros educativos (unidades de primera etapa) y aulas (unidades de segunda etapa), proporcionando el cuestionario a todos los estudiantes presentes en las aulas seleccionadas. No obstante, para la selección de los centros educativos, se han utilizado, tal y como se especifica en el informe de 1994-2016, los listados del Registro de Centros Docentes del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Se estratificó el marco muestral por las Comunidades y Ciudades Autónomas que integran el territorio español (obteniendo 19 estratos), por la titularidad jurídica de los centros (dos estratos: centros educativos públicos y privados) y el tipo de enseñanza que imparten (cuatro estratos: ESO (3º o 4º), Bachillerato, CFPB y CFGM de FP). Todos los centros tenían la misma probabilidad de participación en la encuesta dentro de cada estrato, independientemente de su tamaño. Del mismo modo, en la selección final de las aulas de los centros escogidos, eligiéndose por centro dos aulas para la participación en la encuesta del mismo estrato de enseñanza. 

Respecto al tamaño de la muestra, ésta varia de un informe a otro, en el primero (1994-2012), la muestra es de 27.503 cuestionarios validos, de los que se obtienen resultados de 747 centros educativos y 1.623 aulas. En el siguiente informe (1994-2014), aumenta a 37.486 cuestionarios válidos de los que se obtienen resultados de 941 centros educativos y 1.858 aulas. Finalmente, en el informe de 1994-2016, se obtienen resultados de 863 centros educativos y 1.726 aulas, con una muestra valida final de 35.369 alumnos. 

La ampliación de la muestra  por territorios abarca a Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Galicia y Madrid  quienes la han financiado en el informe de 1994-2012, incluyendo a Andalucía, canarias, Castilla y León, Comunidad Valenciana y Melilla en el correspondiente a 2014. Finalmente, en la edición de ESTUDES de 2016, La Rioja y Ceuta ampliaron también su muestra correspondiente a centros, con el objetivo de obtener información específica para su territorio con un margen de error estadístico menor. 

El  error muestral máximo para un nivel de confianza del 95% para p=q=0,6 es del 0,6%, para los estudiantes españoles de 14 a 18 años en la edición de ESTUDES de 2012, ya que para la siguiente edición, el nivel de confianza era del 95,5% y p=q=0,5 es del 0,6%, mientras que en la última (1994-2016), el nivel de confianza es el mismo pero para p=q=0,5, es de 0,5%.

El penúltimo aspecto metodológico sobre el trabajo de campo y la recogida de información incluye el método de recogida, es decir, los cuestionarios y la tasa de respuesta. En relación al trabajador de campo, éste establece primero un  primer contacto y concierta una cita con el centro seleccionado. A continuación, acude al centro educativo y explica a su responsable la metodología de la encuesta y el proceso de trabajo, es decir, las normas. Una vez seleccionadas las aulas y pactada la fecha de la encuesta, se persona de nuevo en el centro y procede a aplicar el cuestionario, que deberá ser cumplimentado por escrito (lápiz y papel) por todos los estudiantes de las aulas seleccionadas durante una clase (45-60 minutos). El empleado permanecerá en el aula durante todo el proceso, para recoger, posteriormente, el cuestionario una vez finalizado. Dicho cuestionario es de tipo “auto-administrado”, esta estandarizado y es anónimo, similar al de otras encuestas realizadas en Europa y Estados Unidos, lo que permite realizar comparaciones a nivel internacional. Asimismo, se hace referencia a la conveniencia de que el profesor no se encuentre en el aula durante la aplicación, ya que su presencia podría ocasionar desconfianza en los alumnos en cuanto al anonimato de sus respuestas. En caso de que éste se encuentre presente, se indica que no debe dar paseos por el aula ni puede explicar contenidos o dirigirse a los alumnos durante la cumplimentación del cuestionario, pues debe ser rellenado de manera individual. 

El Cuestionario está disponible tanto en castellano como en el resto de lenguas cooficiales y contempla un modulo de preguntas básico, incluido en todos los años previos, un modulo sobre “nuevas sustancias” que se introdujo por primera vez en 2010, un modulo sobre “consumo problemático de cannabis”, aplicado en 2006, un modulo sobre uso de internet y otras conductas relacionadas introducido por primera vez en 2014 y un modulo sobre sustancias estimulantes que mejoran el rendimiento en el estudio introducido por primera vez en el 2016. 

Finalmente, en la tasa de respuestas en la edición de 2012 hubo una participación del 86,6% de los centros seleccionados, mientras que en la edición del  2014 el 87% de los centros seleccionados participaron en la encuesta, el 13% fueron sustituidos principalmente por negativas a la colaboración o por una presencia elevada de alumnos mayores de 18 años. Asimismo, el 85% de los alumnos participaron en el estudio, siendo de un 15% el porcentaje de alumnos ausentes en el momento de la cumplimentación del cuestionario. En la edición del 2016, del 91,4% de los centros seleccionados inicialmente, el 8,6% fueron sustituidos principalmente por negativas a la colaboración o por una presencia elevada de alumnos mayores de 18 años. Los alumnos  presentes en las aulas en el momento de la encuesta fueron 36.371 y del total de cuestionarios recogidos y a lo largo de las diferentes fases del proceso, se anularon 1.002 cuestionarios (922 por tener una edad fuera del ámbito de estudio, 38 por estar en blanco y 44 por haber detectado falta de seriedad en las respuestas). Por lo que resultaron ser validos 35.369 cuestionarios. Teniendo en cuenta los cuestionarios recogidos y los anulados, se obtiene una tasa de respuesta del alumno del 99,78%.  En ninguna edición se han registrado incidencias relevantes en cuanto a la colaboración por parte de directores, jefes de estudio, docentes o alumnos.

El final de la tabla-resumen alberga un apartado para incluir otros aspectos metodológicos, por ejemplo que la ponderación para el análisis de resultados se ha realizado en función de la comunidad autónoma, titularidad del centro (privado, publico) y tipo de estudios, para ajustar la proporcionalidad de la muestra con respecto al universo, cuya información se distribuye según las tres variables de ponderación obtenidas del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en base a los datos de alumnos disponibles en el momento de la elaboración del análisis. Esta información sobre el universo se utilizo igualmente para crear el factor de expansión de la muestra, que permite obtener resultados a nivel de unidades poblacionales (miles de personas), de esta manera se establece la equivalencia de cada caso muestral con la población a la que representan. Hay que tener en cuenta que los cálculos se realizan, en todas las ediciones nombradas, excluyendo del numerador y del numerador los sujetos con valores desconocidos (salvo excepciones que se reflejan en el texto o tablas/figuras correspondientes).

A continuación  se explicaran cada uno de los bloques del cuestionario, tomando como referencia el que corresponde a STUDES 2012. Siendo el primer bloque una recopilación de información sobre las características personales del encuestado y su entorno próximo, esto es: su sexo, la fecha de nacimiento, su nacionalidad y la de sus progenitores, el entorno de la casa, las condiciones de vivienda, la situación laboral y nivel de estudio de los padres, el absentismo del participante y sus motivos, el rendimiento académico, el trabajo realizado fuera del hogar, el dinero del que dispone para sus gastos personales y las tareas domésticas que realiza.

El segundo bloque versa sobre las actividades o acciones que realiza en su tiempo libre, entre ellas se tiene en cuenta la frecuencia y tipo de ocio (alternativo, consumista, nocturno, cultural y sedentario). Respecto al uso del ocio que favorece el sedentarismo, la encuesta de la edición STUDES 2016 incluye un repertorio alto de acciones relacionadas con las redes sociales, videojuegos e internet, en el que, debido al uso abusivo de éste, se introdujo a nivel internacional un cuestionario sobre el empleo de internet enfatizando la frecuencia, el tiempo empleado cada día, la adicción que produce, el alejamiento respecto a la sociedad en cuanto a contacto directo con otras personas y la frecuencia y cantidad de acoso cibernético. 

En el tercer bloque se realizan preguntas concretas relacionadas con el consumo de tabaco, sobre la frecuencia, los hábitos, la adicción a la nicotina, el entorno (apaciguador o motivador del consumo), del centro de estudio y del hogar. También se recoge información sobre el primer contacto con los cigarros, el contexto y las motivaciones que conllevaron a su consumo a lo largo del tiempo. En la edición de 2016, se introdujeron dos preguntas sobre la utilización de cigarrillos electrónicos: una sobre el cartucho empleado y otra sobre la frecuencia de su consumo.

El cuarto bloque está relacionado con la ingesta de bebidas alcohólicas, por ello se realizan preguntas concretas sobre la frecuencia, la cantidad y la conducción de vehículos de motor tanto por parte del encuestado como de familiares, amigos u otro individuo con el que el entrevistado tiene contacto y ha subido al vehículo poniéndose en peligro. Lógicamente, este hecho lleva a realizar preguntas sobre el entorno en el que consume dichas bebidas, los establecimientos en los que las obtiene y, respecto al hogar, la frecuencia de consumo que hacen sus padres, con hincapié en si las consumiciones se toman en días festivos o laborales (en la edición de 2016 se incluye el botellón)

En quinto lugar se encuentra el bloque relacionado con el consumo de tranquilizantes/sedantes y somníferos, refiriéndose a la frecuencia, la automedicación y el entorno de la primera vez que se consumieron. Mientras que el sexto bloque realiza preguntas variadas sobre la frecuencia en el consumo de Hachís, base, cocaína en polvo, GHB o éxtasis Liquido, éxtasis u otras drogas de síntesis, anfetaminas o speed, alucinógenos, heroína e inhalables volátiles. Dentro de este apartado se incluyen preguntas sobre la mezcla de bebidas alcohólicas con cannabis o cocaína en polvo o base en un espacio de tiempo inferior a 2 horas. La siguiente cuestión trata sobre la primera vez que se consumió una de las drogas (en años de edad), continuando con la cantidad de gente del entorno próximo que ha consumido una de las drogas que se señalan. También se añade una pregunta sobre la facilidad del acceso a las drogas indicadas en caso de poder/ querer consumirlas. Una vez analizado el contexto que puede inducir al consumo, se le pregunta sobre su opinión sobre la relación a la salud-drogas para determinar la conciencia que se tiene sobre el peligro de las mismas. 

El séptimo bloque, en concordancia con el anterior, continua con las preguntas relacionadas con la salud, concretamente hace referencia a aquellos episodios que ha sufrido el consumidor en los 12 últimos meses, refiriéndose a: accidentes de tráfico, iniciación de peleas callejeras o agresiones físicas bajo el efecto de las drogas, en concreto tras la mezcla de bebidas alcohólicas y Hachís/marihuana o cocaína; la cantidad de veces que se ha necesitado asistencia médica o sanitaria urgente y  las detenciones por parte de la policía o guardia civil con relación al consumo de la mezcla ya nombrada. Dentro del bloque también se realizan preguntas sobre el consentimiento de los padres en el consumo de tabaco y alcohol (incluyendo el de mariguana en la edición de 2014) por parte de su hijo/a, relacionándolo con la conexión paterno-filial que se manifiesta en el tipo de normas establecidas dentro y fuera del hogar, el conocimiento sobre las amistades de sus descendientes y del cuidado y cariño que dan a éstos. Seguidamente, se vuelve a preguntar con mayor concreción la procedencia de la adquisición de ciertas drogas para analizar la frecuencia de su obtención por internet, vendedores (camellos), familiares/amigos/ conocidos, tienda especializada y zona de ocio.

El bloque siguiente concentra la información, concienciación y cultura sobre drogas que tienen los jóvenes, con preguntas sobre sus fuentes de información, su percepción de la misma y su opinión sobre la importancia de una formación de calidad sobre el tema. Asimismo, se les plantean cuestiones reflexivas sobre qué acciones tomarían ellos para resolver el problema de las drogas ilegales. Esta información debería de darse en los centros de estudio, por lo que se les preguntará si éstos ofrecen dicha educación o no, así como también las cuestiones que les plantean los médicos de cabecera sobre el consumo de estas sustancias. 

El noveno bloque se centra en el consumo del cánnabis, los problemas que éste causa (problemas de memoria, por ejemplo), el contexto en el que se consume, la frecuentica y los tratamientos que se han seguido en caso de querer dejarla o haberla dejado. Este apartado, aunque repetitivo, es necesario porque forma parte del cuestionario internacional. Finalmente, se dejan unas líneas por si la persona cuestionada tiene alguna sugerencia o aportación para mejorar la encuesta. 

Antes de terminar el apartado, cabe decir que existen ciertas modificaciones en el cuestionario de las ediciones 2014 y 2016, sobre todo en lo que se refiere a la introducción de nuevos apartados y preguntas, y de mejoras en el diseño. Respecto a las preguntas, se incluyen aquellas que entran dentro de la encuesta internacional sobre el uso de internet, su frecuencia, el uso que se le da y las horas diarias empleadas. Incluyendo el juego en internet con repercusión económica. En referencia a la encuesta de la edición 2016, hay que decir que se dio paso a cuestiones relacionadas con la frecuencia, contexto, motivaciones, facilidad de obtención y edad en la que comenzaron a consumirse nuevos estupefacientes. También se insertó un bloque de cuestiones a nivel internacional sobre la frecuencia, motivos y consumo de ciertas sustancias para mantener un buen nivel de rendimiento académico, como es el caso de la cafeína y la teína, las bebidas estimulantes etc.

En resumen, los cuestionarios permiten evidenciar los factores que favorecen el consumo de drogas en relación al sexo, la edad, el contexto y el nivel cultural-económico de la familia. Obteniendo a partir de ello, una serie de resultados.





















3-    Presentación de resultados de las encuestas y relación internacional. 

Los resultados de las encuestas del 2012, 2014 y 2016, dan lugar a una evolución temporal analizada, en la que se muestra como el alcohol es la sustancia más extendida entre los estudiantes de 14 a 18 años dentro de las Enseñanzas Secundarias. Según la encuesta del 2016, el 76,9% ha consumido bebidas alcohólicas en alguna ocasión en su vida, y aproximadamente el 67% admite haber tomado alcohol recientemente, en los últimos 30 días, siendo los estudiantes de 14 años los que más bebidas alcohólicas han tomado en los últimos 12 meses según la encuesta del 2016, situándose en una tasa del 55,3%, porcentaje que aumenta 18,6 puntos al contemplar el segmento que tiene 15 años. Sin embargo, la prevalencia entre los 17/18 años apenas varia, encontrando que aproximadamente 9 de cada 10 estudiantes comprendidos en estas edades ha bebido alcohol en el último año. Es visible, pues, un descenso que ya se inició en 2012, donde el porcentaje era de un 83,9%, pasando a un 78,9% en 2014 y reduciéndose al 67% en la encuesta del 2016, debido a los segmentos de edad más jóvenes (14/15 años). Asimismo, esta evolución del consumo coincide con una mayor percepción del riesgo.  El inicio de su consumo se ha situado en los 14 años, siendo estable  a lo largo de toda la serie, mientras que el consumo habitual de alcohol comienza de media a los 15,1 años.

Respecto al sexo, cuando se contempla el conjunto de estudiantes analizados, se observa que el consumo de alcohol está ligeramente más extendido entre las chicas, siendo mucho más abrupto a los 15 años, donde la prevalencia de los varones resulta de 5,2 puntos inferior a la registrada en las mujeres. Éstas también son las que más borracheras cogen, sobre todo a los 14 años, continuando con la práctica del botellón a los 17 años por parte del sexo femenino, algo que cambia a los 18 años.

La segunda droga de mayor prevalencia tanto en el 2012 como en el 2014 y ahora en el 2016, es el tabaco. El 43,8% lo consumía en el 2012, reduciéndose al 38,4% en el 2014 y subiendo ligeramente en el 2016 con un 38,5%. No obstante, es el 19,8% de los estudiantes de 14 años los que reconocen haber fumado tabaco en los últimos 12 meses y de un 27,3% quienes, en general, confirman haber consumido en los 30 últimos días previos a la realización de la encuesta del 2016, siendo mayor que en 2014 (25,9%) pero menor que en 2012 (29,7%). Aproximadamente, un tercio de los jóvenes que han fumado en el último mes lo ha hecho de forma diaria, registrando que la prevalencia del consumo diario de  tabaco entre los estudiantes se sitúa en el 8,8% en el 2016, una décima inferior al valor registrado en 2014 y casi la mitad que el valor observado 10 años antes. El porcentaje de fumadores que consumen diariamente tabaco es el más reducido de la serie histórica, lo que pone de manifiesto los avances logrados en este ámbito a lo largo de la última década.[5] Asimismo, ya en el 2012 se observa un retraso progresivo de un año (al igual que la primera ingesta de alcohol) situado alrededor de los 13,1 años, hasta alcanzar los 14,1 años registrados en 2016. Apenas medio año después del primer consumo se inicia el consumo diario que, por término medio, se establece en los 14,6 años. En las observaciones de las mediciones de 2012, 2014  y 2016 se ha ido comprobando que el periodo que transcurre desde el primer consumo hasta el consumo diario era inferior a un año. En términos evolutivos se observa que entre los años 1994 y 2012 los chicos fumaban entre 7 y 9 cigarrillos, mientras que entre los años 2012/2016 la medida de consumo descendió situándose entre los 5 y 6 cigarrillos. Respecto al colectivo femenino, si entre 1994 y 2012 de las chicas fuman al día 6 y 7 cigarrillos, a partir de 2012 este promedio se ha situado entre los 5 y 8 cigarrillos.  Siendo los más utilizados los de cajetilla (46,6%) entre aquellos que han declarado consumir los últimos 30 días y volviéndose minoritarios aquellos que solo utilizan cigarrillos de liar 10,2%. Entre las mujeres está más extendido el consumo de cigarrillos de cajetilla 52,5% frente al 37,7% de ellos; y entre los hombres es el cigarrillo de liar 12,6% frente al 8,1% de ellas.

El cannabis es la tercera droga más extendida entre los estudiantes encuestados, sobre todo en hombres (es del 33,2%, superando por 4,3 puntos a las mujeres) y la sustancia ilegal con mayor prevalencia. La mayoría la prueba antes de cumplir los 15 años, siendo admitido su consumo en alguna ocasión por un 31,1% en la encuesta realizada en el 2016, lo que significa un repunte frente al 29,1% del 2014 (33,6% en el 2012), mientras que aquellos que consumieron en los últimos 30 días representan el 18,3% de los alumnos. En términos evolutivos la prevalencia presenta un ligero descenso con respecto al año 2014, en el que se situaba en un 18,6%, lo que indica fallos en las acciones contra las drogas, pues en 2012 la tasa era de un 16,1%.

Por su  parte, la prevalencia del consumo de tranquilizantes/somníferos, con o sin receta médica, resulta la cuarta más elevada, siendo consumida por el 17,9% de los adolescentes, sobre todo mujeres (2 de cada 10 son chicas según la encuesta del 2016) independientemente de la franja de edad, que comienzan a consumirlos a los 13,7 años en 2016, mostrando un descenso en la edad de inicio contando desde 2012. No obstante, su ingesta es inferior a la tasa de 2012 (18,5%) pero supone un repunte en relación con el año 2014, en el que era del 16,1%. Si nos centramos en el periodo temporal de los últimos 30 días, la prevalencia presenta un ligero descenso con respecto al año 2014. [6]

La extensión del consumo de cocaína (polvo y/o base) ha seguido una tendencia descendente a lo largo de la última década, y desde 2012 con un 3,6%, la prevalencia para el consumo alguna vez en la vida se ha situado por debajo del 4%, siendo en 2014 del 3,6% y en 2016 del 3,2%. Para este mismo tramo temporal, salvo el éxtasis, que alcanza el 2,3% y casi dobla el valor obtenido en 2014, el resto de sustancias analizadas registran porcentajes de consumo inferiores al 2%, como por ejemplo la heroína, que en el 2012 presentaba un 1%. Tanto la cocaína, como el éxtasis, las anfetaminas y los alucinógenos suelen probarse por primera vez a los 15 años y su consumo está más extendido en el sexo masculino, que casi duplican a las chicas, de todas formas, también hay que señalar que la evolución en los últimos años ha sido descendente en ambos sexos y ha disminuido la prevalencia abrupta que había en años anteriores (11,3% en hombres y 6,8% en mujeres).

La encuesta también permite obtener información concreta de cada comunidad autónoma, consumiéndose a grandes rasgos, las tres sustancias: alcohol, tabaco y cannabis; en la mayoría de las comunidades. Aragón es una de las comunidades en las que los estudiantes comienzan a más temprana edad a consumir alcohol y tabaco (a los 13,5 años), contraria a ella se encuentra Galicia, con la edad más tardía (14,4 años). También es Aragón, junto con Baleares, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Navarra, País Vasco y La Rioja, las zonas con prevalencia de un 40% en el consumo de tabaco, algo que  se asemeja a los datos del 2012 pero que contrasta con los datos del 2014, en cuyo momento se situaban las comunidades de Cataluña, País vasco, Comunidad Valenciana y Castilla y León. Por el contrario, los porcentajes más discretos, en todos los tramos temporales analizados, se observan en Ceuta, Melilla, Galicia, Canarias y Murcia.  A estas últimas, habría que unir a Cataluña en el caso de hablar sobre bajas tasas de consumo de alcohol, en contraposición a Aragón, Navarra, País Vasco y Comunidad Valenciana, donde las tasas son más altas y su permanencia también. Siendo en el 2012, el 80% las comunidades de Asturias, Castilla y León, Aragón y La Rioja, similar a los registros de las grandes borracheras en la Comunidad valenciana, País Vasco y Navarra durante el 2014.                                                                      
Con el cannabis ocurre parecido, siendo Navarra la más temprana y cumpliendo el papel del otro extremo, encontraríamos las Comunidades de Castilla-La Mancha, Extremadura y Galicia. En el 2012, el consumo de éste era mayor en Navarra, País Vasco y Aragón, siendo menor en Melilla, Ceuta y Extremadura (entre el 8% y el 11, 4%). Esta distribución se mantuvo casi invariable en el 2014, donde el 35% lo poseían Cataluña y el País Vasco, frente al 15% de Melilla, Ceuta, Extremadura, La Rioja y Castilla La Mancha.  En la encuesta de 2016, las comunidades de País Vasco, Navarra y Comunidad Valenciana obtuvieron las prevalencias más elevadas para los tres indicadores temporales. Una práctica alternativa al cannabis y al tabaco es el cigarrillo electrónico, con un mayor porcentaje de su consumo  en Andalucía, Ceuta, Cataluña y Madrid. Mientras que en Asturias, Galicia y Navarra, la utilización de cigarrillos electrónicos es menor, no superando el 15%.

La incidencia es otro de los indicadores de la encuesta ESTUDES, que permite medir el porcentaje de población que, sin haber consumido previamente, decide hacerlo en un periodo de tiempo concreto (últimos 12 meses). Para ello se debe tener en cuenta el lugar en el que se consumen las sustancias y la adquisición de las mismas.
Respecto al consumo de alcohol en los estudiantes de 14 a 18 años se realiza principalmente en bares o pubs en el 34,4%, en espacios públicos abiertos en un  33,6% o discotecas en un 29%. Además del consumo en este tipo de lugares públicos, también se consume alcohol con cierta frecuencia en espacios particulares cómo son las casas de otras personas (26,6%). Considerando los lugares más recurrentes entre los jóvenes para adquirir bebidas alcohólicas, encontramos los supermercados en el 37,3% de los casos, en un 34,8% se han comprado bebidas alcohólicas en bares o pub, un porcentaje similar a su obtención a través de chinos de barrio, kioscos o bodegas (34,7%) e inferior en discotecas o discotecas (27%) dado el precio del alcohol.

En relación al entorno y en cuanto a la visibilidad que tiene el consumo de tabaco en los centros escolares, más de la mitad de los estudiantes (42,7%) afirman haber visto fumar tabaco a profesores dentro del recinto del centro educativo en los últimos 30 días y prácticamente dos de cada tres estudiantes confirman haber visto fumar a otros alumnos del centro dentro del recinto. Ambas actitudes son más comunes en los centros públicos: 46,9% para profesores y 72% para los alumnos; que los privados: 33,5% para profesores y 66,1% para estudiantes. Por otro lado, en referencia a los hábitos de consumo de tabaco del entorno familiar, algo menos de la mitad de los alumnos conviven con personas que fuman a diario (47,8%) proporción ligeramente inferior a la registrada en 2014. Así, analizando a los familiares, el 32,1% son madres 34,5%  son padres y 42,6% de otros familiares. Frente al tabaco, muchos estudiantes deciden optar por la alternativa del cigarrillo electrónico, donde el 20,1% de los alumnos ha fumado en alguna ocasión a través de estos dispositivos, siendo más populares entre los chicos. También se les pregunto por el motivo del cartucho utilizado y algo más de la mitad dejo claro que lo usaba sin nicotina (52,6%), un 22,4% lo había hecho con nicotina y un 24,9% había utilizado cartuchos o líquido de los dos tipos.

Por otro lado, se ha consultado los estudiantes sobre su percepción de riesgo asociada al consumo de las diferentes sustancias. En este ámbito se observa que los estudiantes que han consumido cigarrillos electrónicos alguna vez manifiestan la menor percepción de riesgo asociado al consumo de tabaco y de cannabis que aquellos que nunca han fumado con los dispositivos electrónicos. Así, el 11,8% de los primeros no advierten peligro, a diferencia de la percepción de riesgos más notable entre los estudiantes que nunca han fumado cigarrillos electrónicos.

En relación al contexto favorecedor de tales acciones, los estudiantes que reconocieron que el consumo de sustancias en el último año se debe, en el 53,7% de los casos, a que un amigo les había ofrecido; en el 34,5% de los casos, indicaron que los consiguieron a través de un vendedor (camello), y el 27,3% señalaron que alguien se las ofreció en una fiesta, en un pub o en un bar, por tanto, el contacto personal resulta la vía más frecuente de acceder a estas sustancias siendo bastante más relevante que Internet o que acudir a otras alternativas de distribución como las tiendas especializadas, pues menos del 10% señalan estas opciones. En el entorno familiar de los alumnos se presenta que, entre la totalidad de alumnos, solo una minoría (5,4%) manifiesta tener una relación mala con sus progenitores. Este tipo de conexión está vinculada al consumo de drogas ilegales, ya que manifiestan una menor percepción de control por parte de los padres frente a los consumidores de drogas legales.

Respecto a la permisividad de los padres ante el consumo de tabaco, tan sólo el 46,9% de estudiantes que han fumado diariamente en el último mes piensa que su padre no le permitiría fumar. No es similar a la concepción sobre la permisividad de los padres ante el consumo de cannabis, ya que ésta es vista por los alumnos en un menor grado que la observada con respecto al tabaco o al alcohol.

Respecto a las actividades realizadas por los jóvenes en su tiempo de ocio, encontramos que el uso de Internet como alternativa de ocio está totalmente generalizado, así, el tiempo medio dedicado es de un 30,3%, sin contar el  empleo de, alrededor de una hora al día, al uso de redes sociales, que, para el 39,6% jóvenes, ocupa 4 horas al día o más. Finalmente y volviendo al ocio nocturno, hay que añadir que el consumo de drogas aumenta conforme se retrasa la hora de regreso a casa. 

Todos estos resultados se comparan a nivel internacional mediante plantillas similares, con tal de realizar comparaciones y planes de actuación a nivel colectivo. Por  ejemplo, los Informes y enlaces de interés en el ámbito internacional, dentro de los cuales estaría el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (EMCDDA), la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Proyecto Europeo de Encuestas Escolares sobre el Alcohol y otras Drogas (ESPAD) y páginas diversas de interés científico, como Monitoring the future (MTF) , Substance Abuse and Mental Health services Administration (SAMHSA), The United Kingdom (UK), Focal Point on Drugs L’Observatoire Français des Drogues et des Toxicomanies (OFDT) y Australian Institute on Health and Welfare (AIHW) .










4-    Conclusiones

La encuesta ESTUDES es, junto con EDADES, las que basan la Estrategia Nacional sobre Drogas 2009-2016, por lo que, a partir de los resultados obtenidos de dichas encuestas, se fundamentan unos objetivos a realizar que posteriormente serán evaluados, realizando una crítica sobre los mismos con la intención de introducir mejoras que perfeccionen los planes de actuación real.

El consumo de alcohol por parte de los menores, y la forma en que éste se realiza siguen siendo una prioridad de las estrategias de prevención y control, ya que es la primera causa de pérdida de salud en la población, pues los daños derivados del consumo de drogas son diversos y no solo afectan a la persona que las consume sino también a terceros. Es necesario reforzar y mejorar los métodos e instrumentos para obtener una información más real que permita adoptar las decisiones adecuadas.  En este sentido, la prevención ha mejorado en su conjunto, pues abarca más ámbitos y los programas son de mayor calidad. Sin embargo, hay que hacer un esfuerzo por ampliar la cobertura territorial y poblacional de los programas, especialmente de aquellos con mayor evidencia de efectividad, e incorporar la perspectiva de género.  En lo que respecta a la equidad, se debería de reducir la heterogeneidad en las actividades que llevan a cabo las Comunidades Autónomas, con tal de homogeneizar la acción. También es cierto que hay buenas prácticas en algunas de ellas que deberían servir de referente para una mejora, tanto en el desarrollo de programas como en los aspectos metodológicos y de la perspectiva de género. El menor avance en esta área respecto al resto, la convierte en prioridad para la próxima estrategia. 

Otra critica que se hace, en este caso sobre la calidad, es que a pesar de los grandes avances conseguidos, todavía hay que trasladar la evidencia a la práctica, generalizar los sistemas de acreditación, garantizar una adecuada formación de los profesionales y optimizar los sistemas de información y evaluación. Respecto a la sensibilización social, que ya se estudio mediante la encuesta STUDES, muestra que el consumo de drogas no esta tan extendido como percibe la población, y esta creencia de que lo “normal” es consumir, es uno de los mayores factores de riesgo que hay que abordar.  

Finalmente, el diseño de la evaluación cumple todos los criterios establecidos por la END 2009-16: es mixta, participativa e integral, se basa en una revisión continua de indicadores y fuentes, se evalúa la eficacia y efectividad de los objetivos, trata de establecer mecanismos de causalidad y contribuye a la toma de decisiones. 

Para acabar, cabe decir que la metodología de recogida de información mediante la estadística ESTUDES, está sujeta a cambio constante, con la introducción de nuevas sustancias, contextos y actitudes que aparecen en el día a día de los jóvenes y que deben ser estudiados motivado tal hecho por la necesidad imperante de crear una estrategia de actuación para frenar los hábitos negativos y decadentes que llevan consigo las sustancias y actividades adictivas. 

5-    Bibliografía.

-       Ministerio de sanidad, servicios sociales e igualdad. (2009-2016). Estrategia Nacional sobre Drogas 2009-2016. Informe de la Evaluación final. Recuperado de: http://www.pnsd.mscbs.gob.es/pnsd/estrategiaNacional/docs/EstrategiaPNSD2009-2016.pdf
-       Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social - Portal Plan Nacional sobre Drogas - Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones (OEDA). (2019). Retrieved from http://www.pnsd.mscbs.gob.es/profesionales/sistemasInformacion/home.htm
-       Molina Prado, R. (2013). Consumo de tabaco, alcohol y drogas en la adolescencia. Pedriatría Integral, (03), 205-216. Retrieved from https://www.pediatriaintegral.es/numeros-anteriores/publicacion-2013-04/consumo-de-tabaco-alcohol-y-drogas-en-la-adolescencia/
-       Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas Secretaría General Técnica. (1998). PLAN NACIONAL SOBRE DROGAS MEMORIA 1998 (pp. 3-15). MINISTERIO DEL INTERIOR.



[1] Información extraída de la Estrategia Nacional Sobre Drogas 2009-2016. Informe de la Evolución final. Página 139.

[2]En efecto, si durante toda la década anterior y primeros años 90, la “droga” se asociaba en nuestro país fundamentalmente con la heroína y ésta era la sustancia que más preocupación causaba a la sociedad española, hoy tenemos claras evidencias sobre el descenso de su consumo en todas sus modalidades, tanto en el experimental, como en el ocasional y en el habitual. Esto no significa que no suframos aún durante años las graves consecuencias derivadas de su consumo. De hecho, la antigüedad en el consumo de muchos drogodependientes y la presencia del sida y otras enfermedades asociadas generan un gran número de problemas individuales y familiares tanto en la esfera sanitaria como social.

Desde principios de los años 90 aparece un nuevo fenómeno emergente caracterizado por el uso de nuevas drogas y la adopción de nuevos patrones de consumo. Entre las primeras han adquirido relevancia social las llamadas “drogas de síntesis”, con una gran expansión en un corto período de tiempo.” (Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas Secretaría General Técnica, 1998)

[3]Los resultados de un creciente número de estudios indican que los efectos de sustancias psicoactivas durante la adolescencia tienden a persistir, de modo que condicionan la edad adulta. Este fenómeno sugiere una alteración o detenimiento del neurodesarrollo. Así, las adicciones relacionadas con el consumo de sustancias susceptibles de abuso durante la adolescencia podrían entenderse como ajustes del neurodesarrollo. También se acumulan pruebas de que los adolescentes son más sensibles a los efectos adictivos de las sustancias de abuso. Como consecuencia, durante esta etapa de la vida, es más probable que los primeros consumos vayan seguidos de un rápido incremento de las dosis y de un desarrollo acelerado de la adicción.” (Molina Prado, 2013)

[4] Obtenido del Marco de la encuesta ESTUDES, en el apartado de “profesionalidades”  de la página web http://www.pnsd.mscbs.gob.es/profesionales/sistemasInformacion/sistemaInformacion/estatal/marco/home.htm
 
[5] Información obtenida del informe de STUDES 2016

[6] Se ha utilizado como base el informe de 2016.

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