Análisis del papel de la encuesta pública STUDES (2012, 2014, 2016) en el marco de la Estrategia Nacional Sobre Drogas

Intervención pública sobre drogas
Análisis del papel de la encuesta pública STUDES (2012,
2014, 2016) en el marco de la Estrategia Nacional Sobre Drogas
Celia
R. M.
25/04/2019
Nota: 8,5/10
Índice:
1-
Presentación y
situación del tema…………………………………………Pág. 3
- 4
2-
Metodología………………………………………………………………….Pág. 5 - 11
3- Presentación de resultados de las encuestas y relación
internacional….Pág. 12 - 16
4- Conclusiones…………………………………………………………………..Pág. 17
5- Bibliografía………………………………………………………………………Pág. 18
1- Presentación y
situación del tema.
Las
adicciones traen consigo problemas de salud tanto física como psíquica para los
consumidores, al mismo tiempo que afectan a su entrono y amplían una red de
negocio ilegal a nivel global que favorece la delincuencia y la acumulación de
poder fuera de las directrices legales y controladas. Es por estos motivos, por
los que la drogadicción y la adicción se convierten en un problema de salud
pública y en correspondencia, ha de ser el Estado quién inicie una estrategia
pública para saber qué hacer, cómo hacerlo y de qué manera repercutirá esa acción
en el futuro. Puesto que, las estrategias públicas son medios de
planificación fundamentales a través de los cuales se establecen las respuestas
que se van a ofrecer en el ámbito correspondiente: local, autonómico,
estatal…Siendo una herramienta de coordinación para todos los agentes
involucrados en implementar una política de drogas, sobre todo cuando los
ciudadanos y las entidades, ya no solo públicas sino privadas, buscan calidad y
eficacia.
Desde la creación del Plan Nacional
sobre Drogas (PNSD) en julio de 1985, se han elaborado y aprobado distintos
planes y estrategias consensuados por el Consejo de Ministros para establecer
el marco de actuación de las políticas de adicciones en España, así como las
líneas generales de ejecución de las mismas.
En la estrategia Nacional sobre drogas
2009-2016 se ha recogido de información de la delegación del Gobierno
para el Plan Nacional sobre Drogas (DGPNSD), del Ministerio de Sanidad
Servicios Sociales e Igualdad. Así como también de investigaciones
por parte de departamentos universitarios y por el tercer sector de acción
social, este sería el caso de la información obtenida desde las ONGs y
Sociedades Científicas del ámbito de las drogodependencias; las aportaciones de
datos de diversos agentes públicos y privados, como la información obtenida de la
DGT, ministerio del interior y de la Federación Española de Municipios y
Provincias (FEMP), Instituto Nacional de Toxicología (INT). Así como del
Ministerio de Justicia y de los Planes Autonómicos sobre Drogas (PAD).
Finalmente, se ha consultado la fuente de tipo periódico de la Secretaria
General de Instituciones Penitenciarias, del Ministerio del Interior y el
Observatorio Español sobre Drogas y Adicciones de la DGPNSD (OEDA) del
ministerio de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad.[1]
El papel Observatorio Español de las Drogas y las
Adicciones (OEDA) es el de realizar y coordinar, en el territorio español, las
actividades de recogida y análisis de datos y de difusión de la información,
tanto de carácter estadístico como epidemiológico, sobre el consumo de drogas y
sobre otras adicciones, definiendo, a tales efectos, indicadores y criterios,
sin perjuicio de las competencias que en sus respectivos ámbitos territoriales
puedan ejercer las comunidades autónomas sobre la materia, de acuerdo con sus
Estatutos de Autonomía. Éste, se basa en dos encuestas de especial importancia:
Por una parte, La encuesta
Domiciliaria sobre Alcohol y Drogas en España (EDADES), que comenzó en 1995, se
realiza cada dos años y permite observar la evolución de las prevalencias de
consumo de alcohol, tabaco, hipnosedantes y drogas psicoactivas de comercio
ilegal. De ella se extrae información sobre otros aspectos relativos con el
consumo de drogas, como los perfiles de las personas consumidoras, la
percepción del riesgo que tiene la población sobre el consumo y la percepción
social del problema de las adicciones.
Por otra parte, La Encuesta Estatal sobre el Uso de
Drogas en Enseñanzas Secundarias (ESTUDES), que también se realiza bienalmente
desde 1994, tiene como objetivo conocer la situación y las tendencias del
consumo de drogas y otras adicciones entre los estudiantes de 14 a 18 años que
cursan enseñanzas secundarias. El análisis de los datos obtenidos contribuye al
diseño y la evaluación de políticas dirigidas a prevenir el consumo de drogas y
otras adicciones y los problemas derivados del mismo, que se orientan
principalmente al medio familiar y/o escolar.
Dada la importancia de La Encuesta Estatal sobre el
Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias (ESTUDES) por recoger información de
forma periódica que permite analizar la evolución del consumo de drogas o la aparición y tendencias de nuevas
adicciones, con la intención de crear planes de prevención e intervención, pues
se trata del sector de la población al que más afecta este tipo de prácticas,
provocando un deterioro en el futuro de la sociedad (como ocurrió en los años
80 y 90 en España[2]) tal
y como se recoge en la revista Pediatría integral[3]. Por
ello, el presente estudio empírico se centrara, concretamente en esta encuesta
oficial.
2- Metodología.
Desde 1994, como ya se ha
mencionado en la introducción, se vienen realizando una serie de encuestas de
forma bienal en España, que tienen como objetivo general recabar información de
valor sobre las tendencias y la situación del consumo de drogas entre
estudiantes de 14 -18 años. Estas encuestas son de gran importancia por su
potencialidad para evaluar y reorientar los programas de prevención del consumo
de drogas dirigidos al medio familiar y escolar, que son una de las estrategias
fundamentales del Plan Nacional sobre Drogas. Hoy en día se reconoce de forma
unánime que para diseñar estos programas se necesita información válida sobre
la extensión del consumo, los factores que aumentan o disminuyen el riesgo de
iniciar o mantener dicho consumo y las características de los consumidores.[4]
La cuesta está dirigida de forma
consciente a este intervalo de edad por ser el momento de inicio en el consumo
de algunas drogas, de manera que su estudio puede permitir observar de forma
precoz los cambios de las tendencias de consumo. A partir del objetivo general,
se desarrollan cinco objetivos específicos: 1- conocer la prevalencia de
consumo de las destinas drogas específicas. 2- conocer las características sociodemográficas
más importantes de los consumidores. 3- conocer algunos patrones de consumo
relevantes. 4- estimar las opiniones, conocimientos, percepciones y actitudes
ante determinados aspectos relacionados con el abuso de drogas, y 4- estimar el grado de exposición y receptividad
de los estudiantes a determinadas intervenciones.
Debido a la importancia de
evaluar la evolución de la situación a
lo largo del tiempo, se ha mantenido la metodología de la encuesta de 1994,
reformulando algunos aspectos que parecían poco útiles e introduciendo
cuestiones adicionales sobre el consumo de bebidas alcohólicas, de éxtasis y
similares. Esta metodología se encuentra agrupada en una tabla a modo de
resumen en la que se indican los principales aspectos metodológicos, de forma
muy similar a la utilizada en otros países de la Unión Europea y Estados
Unidos, lo que permite realizar comparaciones internacionales.
Entre los aspectos metodológicos
generales, cuyos rasgos no han variado desde 2012 hasta 2016, se encuentran: El
nombre de la encuesta, la descripción de ésta de manera resumida, y la
periodicidad. Asimismo, este ámbito se divide en 3: el geográfico, el
poblacional y el temporal. Dentro del primero se especifica que la encuesta se
realiza en todo el territorio nacional. Mientras que en el segundo se detalla
el universo: Estudiantes de 14-18 años que se encuentran entre los cursos de 3º
de enseñanza secundaria a 2º de
Bachillerato o Ciclos formativos de
Grado Medio en Formación Profesional. Finalmente, el temporal varía dependiendo
del año al que pertenece la encuesta. Así, aquella que abarca de 1994 al 2012,
tiene un periodo de recogida de información del 14/02 al 30/04 de 2013,
continuando con ESTUDES 2014, encuesta que recabo información desde el 14/11
del 2014 hasta el 8/04 del 2015. Finalmente, la última encuesta, abarcó un
periodo de recogida de información desde el 18/11 del 2016 al 8/03 del 2017.
La encuesta contiene pequeñas
variaciones metodológicamente en cuanto al ámbito geográfico y poblacional. En
relación al primero, incluye una especificación en los resultados sobre la
prevalencia del consumo de drogas a nivel nacional pero no a nivel de Comunidad
Autónoma, en las que las prevalencias varían notablemente de un año a otro por
someter sus resultados al azar, sobre todo en aquellas con menor población,
saliéndose de la norma los resultados respecto al consumo de alcohol, tabaco y
cannabis; y en cuanto al ámbito de la población, en la encuesta de 2016 se
incluye por primera vez la Formación Profesional Básica que se impartió en el
curso 2014-2015.
El siguiente punto que se
contempla en la metodología es el diseño y las características de la muestra y
la ponderación. El marco de la muestra utilizado para seleccionarla fue, en las
tres encuestas periódicas señaladas, la población matriculada en centros
educativos nombrados. Quedan excluidos de este marco los estudiantes de
Enseñanzas de Régimen General incluidos en Programas de Garantía Social y a
distancia, y los estudiantes de Enseñanzas de Régimen Nocturno y de Enseñanzas
de Régimen Especial, así como los estudiantes de 14 a 18 años que no asistieron
a clase el día y hora en el que se cumplimentó la encuesta. El sesgo derivado
del absentismo y de la proporción de jóvenes que queda fuera del marco,
presumiblemente ha permanecido sin cambios relevantes a lo largo de la serie, y
por tanto, cabe esperar que su repercusión en los resultados tenga un carácter
residual.
El procedimiento de muestreo se
realiza por conglomerados bietápicos, en los que, en primera instancia, se han
seleccionado aleatoriamente centros educativos (unidades de primera etapa) y
aulas (unidades de segunda etapa), proporcionando el cuestionario a todos los
estudiantes presentes en las aulas seleccionadas. No obstante, para la
selección de los centros educativos, se han utilizado, tal y como se especifica
en el informe de 1994-2016, los listados del Registro de Centros Docentes del
Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Se estratificó el marco muestral
por las Comunidades y Ciudades Autónomas que integran el territorio español
(obteniendo 19 estratos), por la titularidad jurídica de los centros (dos
estratos: centros educativos públicos y privados) y el tipo de enseñanza que
imparten (cuatro estratos: ESO (3º o 4º), Bachillerato, CFPB y CFGM de FP).
Todos los centros tenían la misma probabilidad de participación en la encuesta
dentro de cada estrato, independientemente de su tamaño. Del mismo modo, en la
selección final de las aulas de los centros escogidos, eligiéndose por centro
dos aulas para la participación en la encuesta del mismo estrato de enseñanza.
Respecto al tamaño de la
muestra, ésta varia de un informe a otro, en el primero (1994-2012), la muestra
es de 27.503 cuestionarios validos, de los que se obtienen resultados de 747
centros educativos y 1.623 aulas. En el siguiente informe (1994-2014), aumenta
a 37.486 cuestionarios válidos de los que se obtienen resultados de 941 centros
educativos y 1.858 aulas. Finalmente, en el informe de 1994-2016, se obtienen
resultados de 863 centros educativos y 1.726 aulas, con una muestra valida
final de 35.369 alumnos.
La ampliación de la muestra por territorios abarca a Aragón, Asturias,
Cantabria, Castilla-La Mancha, Galicia y Madrid quienes la han financiado en el informe de
1994-2012, incluyendo a Andalucía, canarias, Castilla y León, Comunidad
Valenciana y Melilla en el correspondiente a 2014. Finalmente, en la edición de
ESTUDES de 2016, La Rioja y Ceuta ampliaron también su muestra correspondiente
a centros, con el objetivo de obtener información específica para su territorio
con un margen de error estadístico menor.
El error muestral máximo para un nivel de
confianza del 95% para p=q=0,6 es del 0,6%, para los estudiantes españoles de
14 a 18 años en la edición de ESTUDES de 2012, ya que para la siguiente
edición, el nivel de confianza era del 95,5% y p=q=0,5 es del 0,6%, mientras
que en la última (1994-2016), el nivel de confianza es el mismo pero para
p=q=0,5, es de 0,5%.
El penúltimo aspecto
metodológico sobre el trabajo de campo y la recogida de información incluye el
método de recogida, es decir, los cuestionarios y la tasa de respuesta. En
relación al trabajador de campo, éste establece primero un primer contacto y concierta una cita con el
centro seleccionado. A continuación, acude al centro educativo y explica a su
responsable la metodología de la encuesta y el proceso de trabajo, es decir,
las normas. Una vez seleccionadas las aulas y pactada la fecha de la encuesta,
se persona de nuevo en el centro y procede a aplicar el cuestionario, que
deberá ser cumplimentado por escrito (lápiz y papel) por todos los estudiantes
de las aulas seleccionadas durante una clase (45-60 minutos). El empleado
permanecerá en el aula durante todo el proceso, para recoger, posteriormente,
el cuestionario una vez finalizado. Dicho cuestionario es de tipo
“auto-administrado”, esta estandarizado y es anónimo, similar al de otras
encuestas realizadas en Europa y Estados Unidos, lo que permite realizar
comparaciones a nivel internacional. Asimismo, se hace referencia a la
conveniencia de que el profesor no se encuentre en el aula durante la
aplicación, ya que su presencia podría ocasionar desconfianza en los alumnos en
cuanto al anonimato de sus respuestas. En caso de que éste se encuentre
presente, se indica que no debe dar paseos por el aula ni puede explicar
contenidos o dirigirse a los alumnos durante la cumplimentación del cuestionario,
pues debe ser rellenado de manera individual.
El Cuestionario está disponible tanto en castellano como en el resto de lenguas cooficiales y contempla un modulo de preguntas básico, incluido en todos los años previos, un modulo sobre “nuevas sustancias” que se introdujo por primera vez en 2010, un modulo sobre “consumo problemático de cannabis”, aplicado en 2006, un modulo sobre uso de internet y otras conductas relacionadas introducido por primera vez en 2014 y un modulo sobre sustancias estimulantes que mejoran el rendimiento en el estudio introducido por primera vez en el 2016.
Finalmente, en la tasa de
respuestas en la edición de 2012 hubo una participación del 86,6% de los
centros seleccionados, mientras que en la edición del 2014 el 87% de los centros seleccionados
participaron en la encuesta, el 13% fueron sustituidos principalmente por
negativas a la colaboración o por una presencia elevada de alumnos mayores de
18 años. Asimismo, el 85% de los alumnos participaron en el estudio, siendo de
un 15% el porcentaje de alumnos ausentes en el momento de la cumplimentación
del cuestionario. En la edición del 2016, del 91,4% de los centros
seleccionados inicialmente, el 8,6% fueron sustituidos principalmente por
negativas a la colaboración o por una presencia elevada de alumnos mayores de
18 años. Los alumnos presentes en las
aulas en el momento de la encuesta fueron 36.371 y del total de cuestionarios
recogidos y a lo largo de las diferentes fases del proceso, se anularon 1.002
cuestionarios (922 por tener una edad fuera del ámbito de estudio, 38 por estar
en blanco y 44 por haber detectado falta de seriedad en las respuestas). Por lo
que resultaron ser validos 35.369 cuestionarios. Teniendo en cuenta los
cuestionarios recogidos y los anulados, se obtiene una tasa de respuesta del
alumno del 99,78%. En ninguna edición se
han registrado incidencias relevantes en cuanto a la colaboración por parte de
directores, jefes de estudio, docentes o alumnos.
El final de la tabla-resumen
alberga un apartado para incluir otros aspectos metodológicos, por ejemplo que
la ponderación para el análisis de resultados se ha realizado en función de la
comunidad autónoma, titularidad del centro (privado, publico) y tipo de
estudios, para ajustar la proporcionalidad de la muestra con respecto al
universo, cuya información se distribuye según las tres variables de
ponderación obtenidas del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en base a
los datos de alumnos disponibles en el momento de la elaboración del análisis.
Esta información sobre el universo se utilizo igualmente para crear el factor
de expansión de la muestra, que permite obtener resultados a nivel de unidades poblacionales
(miles de personas), de esta manera se establece la equivalencia de cada caso
muestral con la población a la que representan. Hay que tener en cuenta que los
cálculos se realizan, en todas las ediciones nombradas, excluyendo del
numerador y del numerador los sujetos con valores desconocidos (salvo
excepciones que se reflejan en el texto o tablas/figuras correspondientes).
A continuación se explicaran cada uno de los bloques del
cuestionario, tomando como referencia el que corresponde a STUDES 2012. Siendo
el primer bloque una recopilación de información sobre las características
personales del encuestado y su entorno próximo, esto es: su sexo, la fecha de
nacimiento, su nacionalidad y la de sus progenitores, el entorno de la casa,
las condiciones de vivienda, la situación laboral y nivel de estudio de los
padres, el absentismo del participante y sus motivos, el rendimiento académico,
el trabajo realizado fuera del hogar, el dinero del que dispone para sus gastos
personales y las tareas domésticas que realiza.
El segundo bloque versa sobre
las actividades o acciones que realiza en su tiempo libre, entre ellas se tiene
en cuenta la frecuencia y tipo de ocio (alternativo, consumista, nocturno,
cultural y sedentario). Respecto al uso del ocio que favorece el sedentarismo,
la encuesta de la edición STUDES 2016 incluye un repertorio alto de acciones
relacionadas con las redes sociales, videojuegos e internet, en el que, debido
al uso abusivo de éste, se introdujo a nivel internacional un cuestionario
sobre el empleo de internet enfatizando la frecuencia, el tiempo empleado cada día,
la adicción que produce, el alejamiento respecto a la sociedad en cuanto a contacto
directo con otras personas y la frecuencia y cantidad de acoso cibernético.
En el tercer bloque se realizan
preguntas concretas relacionadas con el consumo de tabaco, sobre la frecuencia,
los hábitos, la adicción a la nicotina, el entorno (apaciguador o motivador del
consumo), del centro de estudio y del hogar. También se recoge información
sobre el primer contacto con los cigarros, el contexto y las motivaciones que
conllevaron a su consumo a lo largo del tiempo. En la edición de 2016, se
introdujeron dos preguntas sobre la utilización de cigarrillos electrónicos:
una sobre el cartucho empleado y otra sobre la frecuencia de su consumo.
El cuarto bloque está
relacionado con la ingesta de bebidas alcohólicas, por ello se realizan
preguntas concretas sobre la frecuencia, la cantidad y la conducción de
vehículos de motor tanto por parte del encuestado como de familiares, amigos u
otro individuo con el que el entrevistado tiene contacto y ha subido al vehículo
poniéndose en peligro. Lógicamente, este hecho lleva a realizar preguntas sobre
el entorno en el que consume dichas bebidas, los establecimientos en los que
las obtiene y, respecto al hogar, la frecuencia de consumo que hacen sus
padres, con hincapié en si las consumiciones se toman en días festivos o
laborales (en la edición de 2016 se incluye el botellón)
En quinto lugar se encuentra el
bloque relacionado con el consumo de tranquilizantes/sedantes y somníferos,
refiriéndose a la frecuencia, la automedicación y el entorno de la primera vez
que se consumieron. Mientras que el sexto bloque realiza preguntas variadas
sobre la frecuencia en el consumo de Hachís, base, cocaína en polvo, GHB o éxtasis
Liquido, éxtasis u otras drogas de síntesis, anfetaminas o speed, alucinógenos,
heroína e inhalables volátiles. Dentro de este apartado se incluyen preguntas
sobre la mezcla de bebidas alcohólicas con cannabis o cocaína en polvo o base
en un espacio de tiempo inferior a 2 horas. La siguiente cuestión trata sobre
la primera vez que se consumió una de las drogas (en años de edad), continuando
con la cantidad de gente del entorno próximo que ha consumido una de las drogas
que se señalan. También se añade una pregunta sobre la facilidad del acceso a
las drogas indicadas en caso de poder/ querer consumirlas. Una vez analizado el
contexto que puede inducir al consumo, se le pregunta sobre su opinión sobre la
relación a la salud-drogas para determinar la conciencia que se tiene sobre el
peligro de las mismas.
El séptimo bloque, en
concordancia con el anterior, continua con las preguntas relacionadas con la
salud, concretamente hace referencia a aquellos episodios que ha sufrido el
consumidor en los 12 últimos meses, refiriéndose a: accidentes de tráfico,
iniciación de peleas callejeras o agresiones físicas bajo el efecto de las
drogas, en concreto tras la mezcla de bebidas alcohólicas y Hachís/marihuana o
cocaína; la cantidad de veces que se ha necesitado asistencia médica o
sanitaria urgente y las detenciones por
parte de la policía o guardia civil con relación al consumo de la mezcla ya nombrada.
Dentro del bloque también se realizan preguntas sobre el consentimiento de los
padres en el consumo de tabaco y alcohol (incluyendo el de mariguana en la
edición de 2014) por parte de su hijo/a, relacionándolo con la conexión
paterno-filial que se manifiesta en el tipo de normas establecidas dentro y
fuera del hogar, el conocimiento sobre las amistades de sus descendientes y del
cuidado y cariño que dan a éstos. Seguidamente, se vuelve a preguntar con mayor
concreción la procedencia de la adquisición de ciertas drogas para analizar la
frecuencia de su obtención por internet, vendedores (camellos),
familiares/amigos/ conocidos, tienda especializada y zona de ocio.
El bloque siguiente concentra la
información, concienciación y cultura sobre drogas que tienen los jóvenes, con
preguntas sobre sus fuentes de información, su percepción de la misma y su
opinión sobre la importancia de una formación de calidad sobre el tema.
Asimismo, se les plantean cuestiones reflexivas sobre qué acciones tomarían
ellos para resolver el problema de las drogas ilegales. Esta información
debería de darse en los centros de estudio, por lo que se les preguntará si
éstos ofrecen dicha educación o no, así como también las cuestiones que les
plantean los médicos de cabecera sobre el consumo de estas sustancias.
El noveno bloque se centra en el
consumo del cánnabis, los problemas que éste causa (problemas de memoria, por
ejemplo), el contexto en el que se consume, la frecuentica y los tratamientos
que se han seguido en caso de querer dejarla o haberla dejado. Este apartado, aunque
repetitivo, es necesario porque forma parte del cuestionario internacional. Finalmente,
se dejan unas líneas por si la persona cuestionada tiene alguna sugerencia o
aportación para mejorar la encuesta.
Antes de terminar el apartado,
cabe decir que existen ciertas modificaciones en el cuestionario de las
ediciones 2014 y 2016, sobre todo en lo que se refiere a la introducción de
nuevos apartados y preguntas, y de mejoras en el diseño. Respecto a las
preguntas, se incluyen aquellas que entran dentro de la encuesta internacional
sobre el uso de internet, su frecuencia, el uso que se le da y las horas
diarias empleadas. Incluyendo el juego en internet con repercusión económica.
En referencia a la encuesta de la edición 2016, hay que decir que se dio paso a
cuestiones relacionadas con la frecuencia, contexto, motivaciones, facilidad de
obtención y edad en la que comenzaron a consumirse nuevos estupefacientes.
También se insertó un bloque de cuestiones a nivel internacional sobre la
frecuencia, motivos y consumo de ciertas sustancias para mantener un buen nivel
de rendimiento académico, como es el caso de la cafeína y la teína, las bebidas
estimulantes etc.
En resumen, los cuestionarios
permiten evidenciar los factores que favorecen el consumo de drogas en relación
al sexo, la edad, el contexto y el nivel cultural-económico de la familia.
Obteniendo a partir de ello, una serie de resultados.
3- Presentación de
resultados de las encuestas y relación internacional.
Los resultados de las encuestas del 2012, 2014 y 2016,
dan lugar a una evolución temporal analizada, en la que se muestra como el
alcohol es la sustancia más extendida entre los estudiantes de 14 a 18 años
dentro de las Enseñanzas Secundarias. Según la encuesta del 2016, el 76,9% ha
consumido bebidas alcohólicas en alguna ocasión en su vida, y aproximadamente
el 67% admite haber tomado alcohol recientemente, en los últimos 30 días,
siendo los estudiantes de 14 años los que más bebidas alcohólicas han tomado en
los últimos 12 meses según la encuesta del 2016, situándose en una tasa del
55,3%, porcentaje que aumenta 18,6 puntos al contemplar el segmento que tiene
15 años. Sin embargo, la prevalencia entre los 17/18 años apenas varia,
encontrando que aproximadamente 9 de cada 10 estudiantes comprendidos en estas
edades ha bebido alcohol en el último año. Es visible, pues, un descenso que ya
se inició en 2012, donde el porcentaje era de un 83,9%, pasando a un 78,9% en
2014 y reduciéndose al 67% en la encuesta del 2016, debido a los segmentos de
edad más jóvenes (14/15 años). Asimismo, esta evolución del consumo coincide
con una mayor percepción del riesgo. El
inicio de su consumo se ha situado en los 14 años, siendo estable a lo largo de toda la serie, mientras que el
consumo habitual de alcohol comienza de media a los 15,1 años.
Respecto al sexo, cuando se contempla el conjunto de
estudiantes analizados, se observa que el consumo de alcohol está ligeramente más
extendido entre las chicas, siendo mucho más abrupto a los 15 años, donde la
prevalencia de los varones resulta de 5,2 puntos inferior a la registrada en
las mujeres. Éstas también son las que más borracheras cogen, sobre todo a los
14 años, continuando con la práctica del botellón a los 17 años por parte del
sexo femenino, algo que cambia a los 18 años.
La segunda droga de mayor prevalencia tanto en el 2012
como en el 2014 y ahora en el 2016, es el tabaco. El 43,8% lo consumía en el
2012, reduciéndose al 38,4% en el 2014 y subiendo ligeramente en el 2016 con un
38,5%. No obstante, es el 19,8% de los estudiantes de 14 años los que reconocen
haber fumado tabaco en los últimos 12 meses y de un 27,3% quienes, en general,
confirman haber consumido en los 30 últimos días previos a la realización de la
encuesta del 2016, siendo mayor que en 2014 (25,9%) pero menor que en 2012
(29,7%). Aproximadamente, un tercio de los jóvenes que han fumado en el último
mes lo ha hecho de forma diaria, registrando que la prevalencia del consumo
diario de tabaco entre los estudiantes se
sitúa en el 8,8% en el 2016, una décima inferior al valor registrado en 2014 y
casi la mitad que el valor observado 10 años antes. El porcentaje de fumadores
que consumen diariamente tabaco es el más reducido de la serie histórica, lo
que pone de manifiesto los avances logrados en este ámbito a lo largo de la
última década.[5] Asimismo,
ya en el 2012 se observa un retraso progresivo de un año (al igual que la
primera ingesta de alcohol) situado alrededor de los 13,1 años, hasta alcanzar
los 14,1 años registrados en 2016. Apenas medio año después del primer consumo
se inicia el consumo diario que, por término medio, se establece en los 14,6
años. En las observaciones de las mediciones de 2012, 2014 y 2016 se ha ido comprobando que el periodo
que transcurre desde el primer consumo hasta el consumo diario era inferior a
un año. En términos evolutivos se observa que entre los años 1994 y 2012 los
chicos fumaban entre 7 y 9 cigarrillos, mientras que entre los años 2012/2016
la medida de consumo descendió situándose entre los 5 y 6 cigarrillos. Respecto
al colectivo femenino, si entre 1994 y 2012 de las chicas fuman al día 6 y 7
cigarrillos, a partir de 2012 este promedio se ha situado entre los 5 y 8
cigarrillos. Siendo los más
utilizados los de cajetilla (46,6%) entre aquellos que han declarado consumir
los últimos 30 días y volviéndose minoritarios aquellos que solo utilizan
cigarrillos de liar 10,2%. Entre las mujeres está más extendido el consumo de
cigarrillos de cajetilla 52,5% frente al 37,7% de ellos; y entre los hombres es
el cigarrillo de liar 12,6% frente al 8,1% de ellas.
El cannabis es la tercera droga más extendida entre
los estudiantes encuestados, sobre todo en hombres (es del 33,2%, superando por
4,3 puntos a las mujeres) y la sustancia ilegal con mayor prevalencia. La
mayoría la prueba antes de cumplir los 15 años, siendo admitido su consumo en
alguna ocasión por un 31,1% en la encuesta realizada en el 2016, lo que
significa un repunte frente al 29,1% del 2014 (33,6% en el 2012), mientras que
aquellos que consumieron en los últimos 30 días representan el 18,3% de los
alumnos. En términos evolutivos la prevalencia presenta un ligero descenso con
respecto al año 2014, en el que se situaba en un 18,6%, lo que indica fallos en
las acciones contra las drogas, pues en 2012 la tasa era de un 16,1%.
Por su parte,
la prevalencia del consumo de tranquilizantes/somníferos, con o sin receta médica,
resulta la cuarta más elevada, siendo consumida por el 17,9% de los
adolescentes, sobre todo mujeres (2 de cada 10 son chicas según la encuesta del
2016) independientemente de la franja de edad, que comienzan a consumirlos a
los 13,7 años en 2016, mostrando un descenso en la edad de inicio contando
desde 2012. No obstante, su ingesta es inferior a la tasa de 2012 (18,5%) pero
supone un repunte en relación con el año 2014, en el que era del 16,1%. Si nos
centramos en el periodo temporal de los últimos 30 días, la prevalencia
presenta un ligero descenso con respecto al año 2014. [6]
La extensión del consumo de cocaína (polvo y/o base)
ha seguido una tendencia descendente a lo largo de la última década, y desde
2012 con un 3,6%, la prevalencia para el consumo alguna vez en la vida se ha
situado por debajo del 4%, siendo en 2014 del 3,6% y en 2016 del 3,2%. Para
este mismo tramo temporal, salvo el éxtasis, que alcanza el 2,3% y casi dobla
el valor obtenido en 2014, el resto de sustancias analizadas registran
porcentajes de consumo inferiores al 2%, como por ejemplo la heroína, que en el
2012 presentaba un 1%. Tanto la cocaína, como el éxtasis, las anfetaminas y los
alucinógenos suelen probarse por primera vez a los 15 años y su consumo está más
extendido en el sexo masculino, que casi duplican a las chicas, de todas
formas, también hay que señalar que la evolución en los últimos años ha sido
descendente en ambos sexos y ha disminuido la prevalencia abrupta que había en
años anteriores (11,3% en hombres y 6,8% en mujeres).
La encuesta también permite obtener información
concreta de cada comunidad autónoma, consumiéndose a grandes rasgos, las tres
sustancias: alcohol, tabaco y cannabis; en la mayoría de las comunidades. Aragón
es una de las comunidades en las que los estudiantes comienzan a más temprana
edad a consumir alcohol y tabaco (a los 13,5 años), contraria a ella se
encuentra Galicia, con la edad más tardía (14,4 años). También es Aragón, junto
con Baleares, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Navarra, País Vasco y La
Rioja, las zonas con prevalencia de un 40% en el consumo de tabaco, algo
que se asemeja a los datos del 2012 pero
que contrasta con los datos del 2014, en cuyo momento se situaban las
comunidades de Cataluña, País vasco, Comunidad Valenciana y Castilla y León.
Por el contrario, los porcentajes más discretos, en todos los tramos temporales
analizados, se observan en Ceuta, Melilla, Galicia, Canarias y Murcia. A estas últimas, habría que unir a Cataluña en
el caso de hablar sobre bajas tasas de consumo de alcohol, en contraposición a
Aragón, Navarra, País Vasco y Comunidad Valenciana, donde las tasas son más
altas y su permanencia también. Siendo en el 2012, el 80% las comunidades de
Asturias, Castilla y León, Aragón y La Rioja, similar a los registros de las
grandes borracheras en la Comunidad valenciana, País Vasco y Navarra durante el
2014.
Con el cannabis ocurre parecido, siendo Navarra la más
temprana y cumpliendo el papel del otro extremo, encontraríamos las Comunidades
de Castilla-La Mancha, Extremadura y Galicia. En el 2012, el consumo de éste
era mayor en Navarra, País Vasco y Aragón, siendo menor en Melilla, Ceuta y
Extremadura (entre el 8% y el 11, 4%). Esta distribución se mantuvo casi
invariable en el 2014, donde el 35% lo poseían Cataluña y el País Vasco, frente
al 15% de Melilla, Ceuta, Extremadura, La Rioja y Castilla La Mancha. En la encuesta de 2016, las comunidades de
País Vasco, Navarra y Comunidad Valenciana obtuvieron las prevalencias más
elevadas para los tres indicadores temporales. Una práctica alternativa al
cannabis y al tabaco es el cigarrillo electrónico, con un mayor porcentaje de
su consumo en Andalucía, Ceuta, Cataluña
y Madrid. Mientras que en Asturias, Galicia y Navarra, la utilización de
cigarrillos electrónicos es menor, no superando el 15%.
La incidencia es otro de los indicadores de la
encuesta ESTUDES, que permite medir el porcentaje de población que, sin haber
consumido previamente, decide hacerlo en un periodo de tiempo concreto (últimos
12 meses). Para ello se debe tener en cuenta el lugar en el que se consumen las
sustancias y la adquisición de las mismas.
Respecto al consumo de alcohol en los estudiantes de 14 a 18 años se realiza principalmente en bares o pubs en el 34,4%, en espacios públicos abiertos en un 33,6% o discotecas en un 29%. Además del consumo en este tipo de lugares públicos, también se consume alcohol con cierta frecuencia en espacios particulares cómo son las casas de otras personas (26,6%). Considerando los lugares más recurrentes entre los jóvenes para adquirir bebidas alcohólicas, encontramos los supermercados en el 37,3% de los casos, en un 34,8% se han comprado bebidas alcohólicas en bares o pub, un porcentaje similar a su obtención a través de chinos de barrio, kioscos o bodegas (34,7%) e inferior en discotecas o discotecas (27%) dado el precio del alcohol.
Respecto al consumo de alcohol en los estudiantes de 14 a 18 años se realiza principalmente en bares o pubs en el 34,4%, en espacios públicos abiertos en un 33,6% o discotecas en un 29%. Además del consumo en este tipo de lugares públicos, también se consume alcohol con cierta frecuencia en espacios particulares cómo son las casas de otras personas (26,6%). Considerando los lugares más recurrentes entre los jóvenes para adquirir bebidas alcohólicas, encontramos los supermercados en el 37,3% de los casos, en un 34,8% se han comprado bebidas alcohólicas en bares o pub, un porcentaje similar a su obtención a través de chinos de barrio, kioscos o bodegas (34,7%) e inferior en discotecas o discotecas (27%) dado el precio del alcohol.
En relación al entorno y en cuanto a la visibilidad
que tiene el consumo de tabaco en los centros escolares, más de la mitad de los
estudiantes (42,7%) afirman haber visto fumar tabaco a profesores dentro del
recinto del centro educativo en los últimos 30 días y prácticamente dos de cada
tres estudiantes confirman haber visto fumar a otros alumnos del centro dentro
del recinto. Ambas actitudes son más comunes en los centros públicos: 46,9%
para profesores y 72% para los alumnos; que los privados: 33,5% para profesores
y 66,1% para estudiantes. Por otro lado, en referencia a los hábitos de consumo
de tabaco del entorno familiar, algo menos de la mitad de los alumnos conviven
con personas que fuman a diario (47,8%) proporción ligeramente inferior a la
registrada en 2014. Así, analizando a los familiares, el 32,1% son madres
34,5% son padres y 42,6% de otros
familiares. Frente al tabaco, muchos estudiantes deciden optar por la
alternativa del cigarrillo electrónico, donde el 20,1% de los alumnos ha fumado
en alguna ocasión a través de estos dispositivos, siendo más populares entre
los chicos. También se les pregunto por el motivo del cartucho utilizado y algo
más de la mitad dejo claro que lo usaba sin nicotina (52,6%), un 22,4% lo había
hecho con nicotina y un 24,9% había utilizado cartuchos o líquido de los dos
tipos.
Por otro lado, se ha consultado los estudiantes sobre
su percepción de riesgo asociada al consumo de las diferentes sustancias. En
este ámbito se observa que los estudiantes que han consumido cigarrillos
electrónicos alguna vez manifiestan la menor percepción de riesgo asociado al
consumo de tabaco y de cannabis que aquellos que nunca han fumado con los
dispositivos electrónicos. Así, el 11,8% de los primeros no advierten peligro, a
diferencia de la percepción de riesgos más notable entre los estudiantes que
nunca han fumado cigarrillos electrónicos.
En relación al contexto
favorecedor de tales acciones, los estudiantes que reconocieron que el consumo
de sustancias en el último año se debe, en el 53,7% de los casos, a que un
amigo les había ofrecido; en el 34,5% de los casos, indicaron que los
consiguieron a través de un vendedor (camello), y el 27,3% señalaron que
alguien se las ofreció en una fiesta, en un pub o en un bar, por tanto, el
contacto personal resulta la vía más frecuente de acceder a estas sustancias
siendo bastante más relevante que Internet o que acudir a otras alternativas de
distribución como las tiendas especializadas, pues menos del 10% señalan estas
opciones. En el entorno familiar
de los alumnos se presenta que, entre la totalidad de alumnos, solo una minoría
(5,4%) manifiesta tener una relación mala con sus progenitores. Este tipo de
conexión está vinculada al consumo de drogas ilegales, ya que manifiestan una
menor percepción de control por parte de los padres frente a los consumidores
de drogas legales.
Respecto a la permisividad de los padres
ante el consumo de tabaco, tan sólo el 46,9% de estudiantes que han fumado
diariamente en el último mes piensa que su padre no le permitiría fumar. No
es similar a la concepción sobre la permisividad de los padres ante el
consumo de cannabis, ya que ésta es vista por los alumnos en un menor grado que
la observada con respecto al tabaco o al alcohol.
Respecto a las actividades realizadas
por los jóvenes en su tiempo de ocio, encontramos que el uso de Internet como
alternativa de ocio está totalmente generalizado, así, el tiempo medio dedicado
es de un 30,3%, sin contar el empleo de,
alrededor de una hora al día, al uso de redes sociales, que, para el 39,6%
jóvenes, ocupa 4 horas al día o más. Finalmente y volviendo al ocio nocturno,
hay que añadir que el consumo de drogas aumenta conforme se retrasa la hora de
regreso a casa.
Todos
estos resultados se comparan a nivel internacional mediante plantillas
similares, con tal de realizar comparaciones y planes de actuación a nivel
colectivo. Por ejemplo, los Informes y enlaces de interés en
el ámbito internacional, dentro de los cuales estaría el Observatorio
Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (EMCDDA), la Oficina de las Naciones
Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), la Organización Mundial de la Salud
(OMS), el Proyecto Europeo de Encuestas Escolares sobre el Alcohol y otras
Drogas (ESPAD) y páginas diversas de interés científico, como Monitoring
the future (MTF) , Substance Abuse and Mental Health services
Administration (SAMHSA), The United Kingdom (UK), Focal Point on Drugs
L’Observatoire Français des Drogues et des
Toxicomanies (OFDT) y Australian
Institute on Health and Welfare (AIHW) .
4- Conclusiones
La
encuesta ESTUDES es, junto con EDADES, las que basan la Estrategia Nacional
sobre Drogas 2009-2016, por lo que, a partir de los resultados obtenidos de
dichas encuestas, se fundamentan unos objetivos a realizar que posteriormente
serán evaluados, realizando una crítica sobre los mismos con la intención de
introducir mejoras que perfeccionen los planes de actuación real.
El
consumo de alcohol por parte de los menores, y la forma en que éste se realiza
siguen siendo una prioridad de las estrategias de prevención y control, ya que
es la primera causa de pérdida de salud en la población, pues los daños
derivados del consumo de drogas son diversos y no solo afectan a la persona que
las consume sino también a terceros. Es necesario reforzar y mejorar los métodos
e instrumentos para obtener una información más real que permita adoptar las
decisiones adecuadas. En este sentido,
la prevención ha mejorado en su conjunto, pues abarca más ámbitos y los
programas son de mayor calidad. Sin embargo, hay que hacer un esfuerzo por
ampliar la cobertura territorial y poblacional de los programas, especialmente
de aquellos con mayor evidencia de efectividad, e incorporar la perspectiva de género.
En lo que respecta a la equidad, se
debería de reducir la heterogeneidad en las actividades que llevan a cabo las
Comunidades Autónomas, con tal de homogeneizar la acción. También es cierto que
hay buenas prácticas en algunas de ellas que deberían servir de referente para
una mejora, tanto en el desarrollo de programas como en los aspectos
metodológicos y de la perspectiva de género. El menor avance en esta área
respecto al resto, la convierte en prioridad para la próxima estrategia.
Otra
critica que se hace, en este caso sobre la calidad, es que a pesar de los
grandes avances conseguidos, todavía hay que trasladar la evidencia a la práctica,
generalizar los sistemas de acreditación, garantizar una adecuada formación de
los profesionales y optimizar los sistemas de información y evaluación. Respecto
a la sensibilización social, que ya se estudio mediante la encuesta STUDES,
muestra que el consumo de drogas no esta tan extendido como percibe la
población, y esta creencia de que lo “normal” es consumir, es uno de los
mayores factores de riesgo que hay que abordar.
Finalmente,
el diseño de la evaluación cumple todos los criterios establecidos por la END
2009-16: es mixta, participativa e integral, se basa en una revisión continua
de indicadores y fuentes, se evalúa la eficacia y efectividad de los objetivos,
trata de establecer mecanismos de causalidad y contribuye a la toma de
decisiones.
Para
acabar, cabe decir que la metodología de recogida de información mediante la
estadística ESTUDES, está sujeta a cambio constante, con la introducción de
nuevas sustancias, contextos y actitudes que aparecen en el día a día de los
jóvenes y que deben ser estudiados motivado tal hecho por la necesidad
imperante de crear una estrategia de actuación para frenar los hábitos
negativos y decadentes que llevan consigo las sustancias y actividades
adictivas.
5- Bibliografía.
- Ministerio
de sanidad, servicios sociales e igualdad. (2009-2016). Estrategia Nacional
sobre Drogas 2009-2016. Informe de la Evaluación final. Recuperado de: http://www.pnsd.mscbs.gob.es/pnsd/estrategiaNacional/docs/EstrategiaPNSD2009-2016.pdf
-
Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social - Portal Plan
Nacional sobre Drogas - Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones
(OEDA). (2019). Retrieved from http://www.pnsd.mscbs.gob.es/profesionales/sistemasInformacion/home.htm
-
Molina
Prado, R. (2013). Consumo de tabaco, alcohol y drogas en la adolescencia. Pedriatría
Integral, (03), 205-216. Retrieved from https://www.pediatriaintegral.es/numeros-anteriores/publicacion-2013-04/consumo-de-tabaco-alcohol-y-drogas-en-la-adolescencia/
- Delegación del Gobierno para el Plan Nacional
sobre Drogas Secretaría General Técnica. (1998). PLAN NACIONAL SOBRE DROGAS
MEMORIA 1998 (pp. 3-15). MINISTERIO DEL INTERIOR.
[1] Información extraída de la Estrategia
Nacional Sobre Drogas 2009-2016. Informe de la Evolución final. Página 139.
[2] “En efecto, si durante toda la década anterior y primeros años 90, la
“droga” se asociaba en nuestro país fundamentalmente con la heroína y ésta era
la sustancia que más preocupación causaba a la sociedad española, hoy tenemos
claras evidencias sobre el descenso de su consumo en todas sus modalidades,
tanto en el experimental, como en el ocasional y en el habitual. Esto no
significa que no suframos aún durante años las graves consecuencias derivadas
de su consumo. De hecho, la antigüedad en el consumo de muchos
drogodependientes y la presencia del sida y otras enfermedades asociadas
generan un gran número de problemas individuales y familiares tanto en la
esfera sanitaria como social.
Desde principios de
los años 90 aparece un nuevo fenómeno emergente caracterizado por el uso de
nuevas drogas y la adopción de nuevos patrones de consumo. Entre las primeras
han adquirido relevancia social las llamadas “drogas de síntesis”, con una gran
expansión en un corto período de tiempo.” (Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas
Secretaría General Técnica, 1998)
[3] “Los resultados de un creciente número de estudios indican que los
efectos de sustancias psicoactivas durante la adolescencia tienden a persistir,
de modo que condicionan la edad adulta. Este fenómeno sugiere una alteración o
detenimiento del neurodesarrollo. Así, las adicciones relacionadas con el
consumo de sustancias susceptibles de abuso durante la adolescencia podrían
entenderse como ajustes del neurodesarrollo. También se acumulan pruebas de que
los adolescentes son más sensibles a los efectos adictivos de las sustancias de
abuso. Como consecuencia, durante esta etapa de la vida, es más probable que
los primeros consumos vayan seguidos de un rápido incremento de las dosis y de
un desarrollo acelerado de la adicción.” (Molina
Prado, 2013)
[4] Obtenido
del Marco de la encuesta ESTUDES, en el apartado de “profesionalidades” de la página web http://www.pnsd.mscbs.gob.es/profesionales/sistemasInformacion/sistemaInformacion/estatal/marco/home.htm
[5]
Información obtenida del informe de STUDES 2016
[6] Se ha
utilizado como base el informe de 2016.
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