La sociobiologia sugiere que podemos mejorar nuestra comprensión del comportamiento humano a partir del estudio de la conducta de los animales.
Así, la agresión suele concebirse como la merma de derechos que unos individuos producen a otros al obligarlos a renunciar a aquello que posee ya sea mediante actos físicos o a través de la amenaza. Wilson matiza esta concepción afirmando que lo que llamamos agresión no es una conducta única, sino una serie de conductas muy diversas que tienen funciones distintas.
Wilson analiza las principales formas de agresión que aparecen en la naturaleza y las clasifica en seis tipos:
1) agresión territorial: unos animales agreden a otros (muchas veces son depredadores) porque pretenden alejarlos del territorio que ellos ocupan.
2) agresión de dominación: los animales intentan excluir a otros animales de la misma especie de los objetos deseados, exigiendo su propia prioridad sobre dichos objetos.
3) agresión sexual: los machos amenazan o atacan a las hembras ya sea para aparearse con ellas o para mantenerlas en alianza sexual duradera (evitan que se apareen con otros machos)
4) la agresión disciplinaria de los padres ( en todas las especies, especialmente en las más desarrolladas) formas suaves de comportamientos agresivos que emiten los progenitores con la finalidad de mantener próxima a la prole, moverla de un sitio a otro cuando hay peligro o evitar la lucha entre los cachorros.
5) la agresión moralizadora: propio de las especies superiores y del hombre (primates y otras especies más evolucionadas). formas avanzadas de altruismo dónde lo que se produce son sanciones morales ( exclusión del grupo de aquellos individuos que se comportan violentamente o no colaboran)
6) las agresiones de los depredadores de otras especies y las agresiones antidepredatorias: su finalidad es la supervivencia y guarda poca relación con la criminalidad humana.
La agresión a diferencia de otros mecanismos biológicos no tiene un carácter continuo sino que es una predisposición genética preparada para desencadenarse cuando sea necesaria.
A partir de la sociobiologia podemos decir que hay situaciones que con mayor frecuencia precipitan la agresión en todas las especies:
- los encuentros fuera del grupo: la presencia de un extraño puede ser un desencadenante de agresión.
- el alimento: la falta de alimento e incluso su abundancia (sí está amontonado y es susceptible de ser defendido) pueden provocar agresiones.
- la aglomeración: los animales se mueven con proximidad entre ellos, aumentando su densidad y masificación, la agresión crece de manera exponencial.
- el cambio estacional: las estaciones hacen que se precipite en los ciclos biológicos de los animales ( épocas de celo)
Las respuestas agresivas varian segun los momentos y las situaciones. En todas las especies lo que heredan los individuos es una tendencia a una secuencia completa de respuestas: la capacidad de responder a la tensión mediante agresión. Sin embargo, las respuestas agresivas específicas no se heredan.
Lo que se transmite es una dimensión de pautas agresivas, de reacción ante los problemas. No obstante, que estas pautas se precipitan en mayor o menor grado y que algunos comportamientos agresivos humanos acaban siendo delitos no es algo hereditario, sino un producto de la interacción entre el individuo y un contexto concreto.
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