Su conducta asusta porque es muchas veces inexplicable, sin beneficio
aparente y desconcertante porque ofende las convicciones más básicas de
la relación interpersonal.Bundy, uno de los mayores psicópatas del siglo pasado, señalaba que, en el momento en que cometía cada violación, sentía que poseía a la víctima "como uno podría poseer una maceta o un cuadro", parece ir más allá de los sentimientos que conocemos, precisamente porque revela una ausencia absoluta de los mismos.
Es el desprecio definitivo y último la víctima: ni siquiera se escribe
el odio ciego, detonado por un deseo de venganza provocado por una
humillación. En realidad, para él, la víctima no existe como persona, es
un mero objeto y es en este sentido en el que decimos que los
psicópatas dicen de los delincuentes comunes.
Ahora bien, estas formas de razonar y de sentir no son sino el extremo de un continuo que ya opera en la generalidad de los delincuentes habituales. Éstos, cuando agreden a alguien están, de hecho, sometiendo a la víctima a una humillación, están empleando motivos que precisarán de racionalización exculpatoria tanto antes como después de la comisión del delito, es decir, tienen que pelear con sus escrúpulos, con su conciencia, aún cuando es la pelea haya perdido mucho de su virulencia inicial por la habituacion de las transgresiones. El psicópata, en cambio, no puedo acceder al mundo de los actos morales sencillamente porque no tienen el bagaje cognitivo y emocional para hacerlo.
Hay que tener en cuenta que con ello no se está diciendo que el psicópata no pueda contemplar intelectualmente el problema moral que suscita su comportamiento, sino que, literalmente, este es un asunto que le trae sin cuidado. No se trata de una falta de empatía cognitiva ( el psicópata puede comprender el punto de vista de las otras personas) sino que se trata de una incapacidad de asumir que lo que le sucede al otro es algo importante para él, se trataría entonces, de una falta de empatía emocional.
En cualquier caso, entendemos que los psicópatas no recurrira usualmente a ponerse en el punto de vista de las otras personas, sí quiero en ese plano exclusivamente cognitivo ya que ello supondría un ejercicio molesto para su estilo de vida egocéntrico.
Ahora bien, estas formas de razonar y de sentir no son sino el extremo de un continuo que ya opera en la generalidad de los delincuentes habituales. Éstos, cuando agreden a alguien están, de hecho, sometiendo a la víctima a una humillación, están empleando motivos que precisarán de racionalización exculpatoria tanto antes como después de la comisión del delito, es decir, tienen que pelear con sus escrúpulos, con su conciencia, aún cuando es la pelea haya perdido mucho de su virulencia inicial por la habituacion de las transgresiones. El psicópata, en cambio, no puedo acceder al mundo de los actos morales sencillamente porque no tienen el bagaje cognitivo y emocional para hacerlo.
Hay que tener en cuenta que con ello no se está diciendo que el psicópata no pueda contemplar intelectualmente el problema moral que suscita su comportamiento, sino que, literalmente, este es un asunto que le trae sin cuidado. No se trata de una falta de empatía cognitiva ( el psicópata puede comprender el punto de vista de las otras personas) sino que se trata de una incapacidad de asumir que lo que le sucede al otro es algo importante para él, se trataría entonces, de una falta de empatía emocional.
En cualquier caso, entendemos que los psicópatas no recurrira usualmente a ponerse en el punto de vista de las otras personas, sí quiero en ese plano exclusivamente cognitivo ya que ello supondría un ejercicio molesto para su estilo de vida egocéntrico.
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