Un Estado oligárquico heredero del franquismo donde los grandes monopolios españoles tienen una inequívoca proyección exterior, es decir, hacia Europa y occidente en general, que les permite:
Por una parte, ponerse al servicio de los intereses estratégicos de la Unión Europea y los Estados Unidos.
Por otra parte, seguir extrayendo la mayoría de sus beneficios de las inversiones en el extranjero, pues según la CNMV, al menos el 60% de los dividendos de las empresas de Ibex se generan fuera de España.
El estado español a dado su soberanía a la Unión Europea, a la OTAN y al resto de instituciones económicas, políticas y jurídicas internacionales a cambio de satisfacer las necesidades e intereses de la oligarquía. Ejemplos de este cese de la soberanía los encontramos en las bases norteamericanas, la participación de España en guerras de intervenciones en el extranjero y en el cierre de fronteras.
Las bases militares norteamericanas en España, que, como sabemos, son una muestra del cese de la soberanía española, se han utilizado para agredir a Vietnam, Kosovo, Irak, Libia, y Siria, y desde 2015 es base permanente de Africom, y fue utilizada contra Cuba en la crisis de los misiles de Cuba.
- La base de Torrejón de Ardoz se utilizó por la USAF en la primera guerra del golfo contra Irak y actualmente (siendo ya española), es la sede del centro de operaciones aéreas combinadas de la OTAN que controla el espacio aéreo desde las Azores al este de Turquía.
- La base aeronaval de Rota realiza servicios de carga, combustible y apoyo logístico a Estados Unidos ya otros miembros de la OTAN, y contiene el escudo antimisiles de la OTAN con funciones ofensivas convirtiéndonos en objetivo prioritario de Rusia o Irán. La memoria de la fiscalía general del estado de 2011 consideraba que, la existencia de esta base, elevaba de forma importante el riesgo de atentados yihadistas en España. Además, el puerto de Rota se usa para ocultar, repostar o preparar barcos y submarinos de propulsión nuclear.
- La base española de Bétera es el cuartel general del cuerpo de despliegue rápido de la OTAN y en 2005 recibió el visto bueno de la OTAN para formar parte de la serie de cuarteles que asumen el mando rotatorio semestral de las fuerzas terrestres de la fuerza de respuesta de la OTAN.
España, como frontera exterior de la Unión Europea, cumple en Canarias, Ceuta, Melilla y el estrecho de Gibraltar un importante papel de gendarme del imperialismo europeo, impidiendo la llegada de inmigrantes de los países africanos saqueados por la Unión Europea y Estados Unidos, siendo muchas veces la mano y los aogami Mediterráneo, cómo vemos en las concertinas o los 15 muertos de la masacre de Tarajal.
Paralelamente, la parte "positiva" de este cese de soberanía (positiva para la gran burguesía española) con la entrada de España en la Unión Europea y la OTAN, ha sido la legitimación internacional al estado español, abriéndole el camino a nuevos mercados a costa, como ya hemos comentado, de una permanente cesión de soberanía, que, como también hemos mencionado, favorece los intereses de la oligarquía. Un ejemplo son las 12 grandes corporaciones de capital español que se han situado entre las principales empresas de su sector en el mundo, hablamos de Inditex como principal empresa textil del mundo; de ACS, de Florentino Pérez, cuarta empresa del mundo en su sector ;y de Telefónica, cuarta empresa de su sector a nivel mundial y contiene de España el 26% de sus beneficios.
Cómo inequívoca herramienta de dominación de clase, el Estado siempre ha construido y articulado su desarrollo en contra de los intereses y necesidades de la clase obrera y los sectores populares sin descontar la violencia. De hecho, existe una creciente elenco de casos de tortura documentados, e incluso son constantes las sentencias posteriormente revocadas por instancias internacionales al no cumplir las mínimas garantías procesales. El aumento exponencial de la población reclusa que según el Anuario del Ministerio del Interior, alcanzó la cifra de 58.883 personas a finales de 2018, es un dato concreto del fracaso de una sociedad que, además de sobreexplotar a buena parte de las personas presas y privatizar multitud de los servicios carcelarios, no tiene otro remedio que esconder su fracaso orgánico tras los muros de las prisiones.
La violencia a seguido desde la represión al levantamiento jornalero de la Loja en 1861, pasando por la Semana Trágica de Barcelona en 1909, la amplia represión militar del alzamiento de 1917 que dió inicio al llamado trienio bolchevique, la dictadura de Primo de Rivera, Casas Viejas, la violencia contra Octubre del 34, el golpe contra la II República, la guerra y el fascismo que llenó las cárceles y las cunetas de víctimas, los asesinatos de la Transición, o la actual Ley Mordaza.
La oligarquía ha ingresado unos 4500 millones de euros en el proceso de saqueo durante 40 años y del continúo expolio de las privatizaciones de empresas públicas producido en los años 80 y 90 bajo gobiernos del PSOE y el PP. Pero es que, solo las empresas del sector energético ya privatizadas, llegaron a ganar 12.000 millones de euros de beneficio para sus accionistas en un solo año, mucho más que el propio Estado, pues éste no es más que una herramienta a utilizar para controlar la lucha de clases.
Hoy, el Estado está formado por un modelo de Estado del 78 que tropieza con una triple crisis, la cual acribilla el armazón que le ha permitido mantener su dominación a lo largo de casi dos siglos. Estas crisis son:
- crisis económica: el carácter estructural de la crisis capitalista obliga al estado español a agudizar todos los aspectos de su dominación basada en la explotación y se propone a destruir todos y cada uno de los derechos sociales, laborales y civiles alcanzados tras largos años de lucha obrera y popular (bases del pacto social que fue capaz de liderar en las últimas cuatro décadas)
- crisis institucional: los principales pilares del estado lideran el ranking de descrédito social (entre ellos los políticos). Para mantener el prescindible pacto social que garantice su posición de poder, la oligarquía no encuentra sujetos políticos y sociales con prestigio suficiente para articular ningún consenso absolutamente mayoritario y si no logra los consensos sociales generales que se derivan de su posición hegemónica, no es capaz de sostener la estabilidad institucional que le garantice una gestión integradora del conjunto de los mecanismos del estado.
- crisis territorial: el proceso de descentralización administrativa que supusieron las autonomías que surgieron de la LOAPA ya no son útiles.
En definitiva, nos encontramos con un modelo de estado anticuado, medio desacreditado, incapaz de crear un consenso social, al servicio de las oligarquías, con una soberanía cedida a Europa y a Estados Unidos, y atacados por una triple crisis. Está claro, el modelo actual agoniza.
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