La dirección de kellogg’s, en empresa, después de varias luchas sociales y sindicales, al poner en práctica la reducción de la jornada laboral, observó y produjo informes en los que se demostraba que la reducción en las horas de trabajo mejoraba el entusiasmo y la eficacia en el mismo. En 1935, la empresa publicó un detallado estudio en el que se mostraba que después de “cinco años trabajando seis horas al día, los costes unitarios estructurales [o generales] se habían reducido en un 25%... los costes de mano de obra se habían reducido en un 10%... los accidentes laborales habían disminuido en un 41%... [y] el número de personas trabajando en kellogg’s se había incrementado en un 30% respecto al 1929. Los costes unitarios de producción habían disminuido tan considerablemente que podemos incluso pagar por seis horas como si realmente fuesen ocho las trabajadas.
El 31 de diciembre de 1932, el senador Hugo L.Black del estado de Alabama introdujo una enmienda en el Senado en los Estados Unidos, en la que solicitó una semana laboral de treinta horas como “única forma práctica y factible para tratar el desempleo”.
El Presidente Roosevelt, presionado por los principales líderes empresariales del país, se movilizó rápidamente para bloquear el trámite parlamentario. Mientras la administración reconoció que una reducción en el número de horas trabajadas generaría puestos de trabajo a corto plazo y dispararía el poder adquisitivo, a Roosevelt le preocupaba que tuviera un impacto negativo a largo plazo, de que frenará el crecimiento y ello hiciera que Norteamérica perdiese su capacidad para competir en ultramar. Así, Roosevelt convenció al House Rules Committe de bloquear la enmienda de Black-Connery, y la devolvió al National Industrial Recovery Act (NIRA) que se mantuvo en la necesidad de alargar la semana laboral para cierto tipo de industrias. El NIRA garantiza el derecho de los trabajadores a organizarse y negociar con las direcciones de las empresas, una demanda que los sindicatos habían buscado desde hacía tiempo en la legislación federal. Roosevelt, manifestó posteriormente su arrepentimiento por no haber estado detrás de la Black-Connery Thirty Hour WeeK Bill y no haberla apoyado en el Congreso.
El National Industrial Recovery Act (NIRA) de 1933 comprometía al país a emplear millones de trabajadores en un amplio programa de trabajos públicos. Roosevelt dejaba claro que “nuestro propósito fundamental consiste en crear empleo lo más rápidamente posible. Por ello, al NIRA le siguió la Civil Works Administration en 1933 y 1934, que generó puestos de trabajo para más de 4 millones de trabajadores desempleados. En 1935, Roosevelt puso en marcha la Works Progress Administration, o WPA. El espíritu era el de estimular, de forma inmediata, el poder de compra de los consumidores mediante la puesta en marcha de “proyectos ligeros”, caracterizados por su intensidad en mano de obra, por su bajo coste de implantación y su rápida conclusión. La idea consiste en emplear más fuerza de trabajo que materiales y maquinaria y entregar salarios a un máximo número posible de trabajadores, tan pronto como se pudiera.
Harry Hopkins, responsable de la WPA, argumentó de forma harto persuasiva, que la primera prioridad del gobierno era “incrementar los ingresos nacionales [de forma que] el tercio no privilegiado de americanos puedan convertirse en consumidores y participar, de este modo, en la economía.
La administración Roosevelt lanzó el Tennessee Valley Authority (TVA) y construyó las presas del Boulder y el Grand Coulee, así como otras plantas de generación de energía eléctrica que pusieran en marcha la máquina gubernamental generadora de empleo y garantizarán electricidad barata para las comunidades rurales y las empresas. En 1935 se creó la National Youth Administration, con la finalidad de formar y dar empleo a los jóvenes de la nación. El Federal Theater Project y el Federal Writer’s Project lograron poner a trabajar a la mayor parte de los artistas del país. Se crearon el Federal Housing Administration (FHA) y el Homeowner’s Loan Association para dinamizar la creación de empleos en el sector de la construcción y para asistir económicamente a las estresadas amas de casa. Finalmente se aprobaron el Agriculture Adjustment Act de 1933 y el Soil Conservation Act de 1936, cuya finalidad era ayudar a los agricultores a que superasen la depresión.
Con la finalidad de ayudar a los de más edad y estimular el gasto en consumo, la administración Roosvelt aprobó el Social Security Act de 1935. Se establecen compensaciones para el desempleo con la finalidad de facilitar ayudas a los trabajadores temporalmente desempleados. También aprobó el Fair Labor Standards Act, cuya finalidad era la de garantizar unos salarios mínimos, así como el National Labor Relations Act, que creaba el marco necesario para facilitar la organización de las centrales sindicales.
La New Deal Administration también intentó manipular la capacidad adquisitiva de los americanos mediante la política fiscal. Algunos economistas, como es el caso de Marriner Eccles, plantearon duras propuestas en materia de fiscalidad, con la finalidad de estimular la economía. Estas consisten en disminuir los impuestos sobre el consumo y en incrementar las tasas sobre los ingresos, los beneficios extrasalariales, los beneficios empresariales y los bienes raíces. La idea consiste en obtener recursos de los ricos, que podían estar más predispuestos al ahorro y dárselos a la clase media, a los trabajadores y a los pobres,que estaban menos predispuestos al gasto, con lo que se esperaba que se dispararon las ventas y, en consecuencia, el crecimiento económico individual con efecto global.
El New Deal fue, en el mejor de los casos, tan sólo un éxito parcial.
En 1940 el desempleo se hallaba todavía alrededor de un 15%, tan solo fue la guerra mundial lo que terminó salvando la economía americana. un año después de que los Estados Unidos entrasen en la segunda guerra mundial, los gastos gubernamentales pasaron de 16.900 millones de dólares a 51.900 millones. En 1943 los gastos federales invertidos en la guerra ascendían a los 81.100 millones de dólares. El desempleo descendió a la mitad en 1942, y de nuevo a la mitad en 1943.
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