Las contradicciones dentro de las potencias imperialistas se focalizan en el marco de la lucha por la hegemonía que actualmente ostentan los EE.UU. desde el final de la segunda Guerra Mundial, tras obtener el liderazgo mundial en base a las condiciones en las que se desarrollaron la 1º y 2º guerra mundial.
Al finalizar la 2º Guerra Mundial, se hace patente el agotamiento del sistema capitalista.
Decenas de intervenciones de las potencias económicas se han producido en los continentes asiático, africano y latinoamericano que han provocado 30 millones de muertos, 300 millones de heridos, mutilados e impedidos y cientos de millones de desplazados.
Las intervenciones que más víctimas han tenido son las guerras de Corea, Vietnam, Irán-Irak, Afganistán, Angola, el Congo, Sudán y Guatemala, entre otras.
La guerra de las potencias económicas es el principal instrumento de acumulación junto con la plusvalía de la explotación del trabajo.
Bajo la propaganda de “orden, libre y abierto para garantizar la libertad de los pueblos” se esconde una siniestra realidad de la apropiación de los recursos naturales por métodos punitivos sancionados en el Derecho Internacional.
El Negocio de la muerte
Genera inmensos beneficios al capital monopolista de la industria militar, del sector inmobiliario, del transporte, etc.
La carrera armamentística es un factor indispensable para el proceso de acumulacion del capital.
EE.UU presiona dentro de la OTAN para que los gobiernos incrementen sus aportaciones hasta llegar al 2% del PIB de cada país, de esta manera, las 100 empresas más importantes de la industria militar de EEUU han facturado 398.000 millones de $ en los últimos 18 años, creciendo a un ritmo del 2,2% anual, suponiendo un incremento del negocio el 44% en los últimos 15 años.
Las empresas de la industria de la guerra en Estados Unidos siguen acaparando el 57% del negocio de la muerte en la guerra.
la pretensión de éstos es llegar al ciberespacio, donde ya están formando un ejército especial que se entrena en intervenciones específicas.
Estas empresas requieren de una ingente cantidad de capital que solo está al alcance de los grandes emporios financieros y que, por su naturaleza, abunda en la contradicción entre el carácter social del trabajo y la apropiación indebida del beneficio.
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