El concepto de clase media ha sido utilizado en el desarrollo de la sociología moderna
pero no deja de ser casual que este concepto haya surgido precisamente en el
contexto de la cultura híper-valorada de las ideas de armonía, equilibrio, equidistancia,
etc. del hilo de una reflexión específica sobre los sectores sociales que mejor podrían
garantizar la estabilidad y el buen gobierno de la polis; en un análisis aristotélico.
La reflexión aristotélica había cargado el concepto de clase media de intención política
pero fue perdiendo virtualidad prácticamente hasta que se produjo la recuperación de
la idea de democracia en las sociedades occidentales.
Con la industrialización el concepto de clase media reapareció como elemento
impugnador, o suavizador, de los duros antagonismos y las crecientes dualidades
sociales que estaban produciendo.
Los sectores burgueses en su momento fueron capaces de impulsar un impresionante
envite contra las caducas estructuras del viejo régimen, no configuraban, por si solos,
núcleos sociales suficientemente numerosos como para mantener una hegemonía
política en el contexto de los nuevos sistemas políticos, basados en el sufragio
universal. De ahí las estrategias de poder e influencia cultural y comunicacional que se desarrollaron en las democracias modernas.
Dado que el sistema actual es un sistema creado por y para la clase burguesa, la
mayor parte de los políticos (títeres de la clase dominante en aspectos políticos y
económicos) no deja un minuto de mirar con el rabillo del ojo a las clases medias
cuando formulan una crítica o cuando plantean cualquier iniciativa. Muy pocos líderes
sociales y políticos son capaces de sustraerse a la consideración sobre qué es lo que
las clases medias están dispuestas a consentir. De ahí que todo el conglomerado que
se sitúa en torno a las clases medias haya llegado a operar como una especie de
árbitro, un fiel de la balanza del conjunto social.
En síntesis, se pueden considerar las clases medias como una táctica de la burguesía
para mantener su hegemonía ante el sufragio universal, pero cuya exis
tencia está al borde de la extinción. La aparición en el mapa de la clase media no es más que una táctica producto del miedo de la burguesía hacia el proletariado.
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