A lo largo de las grandes etapas de la historia, la supervivencia humana ha estado íntimamente ligada a la fecundidad de la tierra y a los cambios de estaciones.
Varios desarrollos producidos a finales de la Edad Media sentaron las bases para la total conversión de la vida económica al poder de la máquina. En Inglaterra, la apertura de nuevas rutas para el comercio, el crecimiento de la población, la aparición de las ciudades y la economía de mercado incrementaron el flujo de la actividad económica, con lo que generaron tensiones en la capacidad para mantener el equilibrio ecológico del país.
En la primera revolución industrial el vapor se empleó para abrir minas de metal, producir textiles y fabricar un amplio abanico de productos que, en épocas anteriores, habían sido fabricados a mano. El motor de vapor se convirtió en un nuevo tipo de esclavo laboral.
La segunda revolución industrial se produjo entre 1860 y la primera guerra mundial. El petróleo empezó a competir con el carbón mientras que la electricidad fue utilizada por primera vez, creando una nueva fuente de energía para hacer funcionar los motores, encender ciudades y proporcionar comunicación instantánea. al igual que lo que ocurrió con la revolución del vapor, el petróleo, la electricidad y los inventos que acompañaron la segunda revolución industrial continuaron transfiriendo el peso de la actividad económica del hombre a la máquina.
La tercera revolución industrial apareció inmediatamente después de la segunda guerra mundial y es en la actualidad cuando empieza a tener un impacto significativo en cómo la sociedad organiza su actividad económica. Los robots y los ordenadores están invadiendo las últimas esferas humanas disponibles: el reino de la mente. Adecuadamente programadas, estas nuevas “máquinas pensantes” son capaces de realizar funciones conceptuales, de gestión y administrativas y de coordinar el flujo de producción, desde la propia extracción de materias primas hasta el marketing y la distribución de servicios y productos acabados.
¿Cuál fue el proceso hasta llegar a la actualidad? ¿Qué avances, inventos, novedades surgieron?
La importancia hiperbólica de la tecnología la encontramos con Edward Fredkin, un importante especialista en ordenadores, llega más lejos al reclamar que la nueva tecnología representa el tercer gran acontecimiento en toda la historia del universo… El segundo es la aparición de la vida y el tercero, la aparición de la inteligencia artificial. Aunque la mayoría de los científicos especialistas en ordenadores dudarían en poner la inteligencia artificial en el mismo nivel de importancia que la creación del universo y que la aparición de la vida enla Tierra, todos ellos estan practicamente de acuerdo en que en algún momento del siglo próximo esta potente nueva fuerza tecnológica será capaz de reproducir la estructura operativa de la mente humana.
Daniel Hillis, de Thinking Machines Corporation, afirma que “las máquinas serán tan suficientemente perfectas para tratar temas complejos que podrán comenzar a solucionar su propia complejidad, con lo que tendremos sistemas autoevolutivos”. Nicholas Negroponte, del MIT Media Lab, prevé una nueva generación de ordenadores tan humanos en sus comportamientos y en su inteligencia que les considera más compañeros y colegas que simples ayudas mecánicas. En su libro The Architecture Machine, Negroponte escribe: “Imaginemos una máquina que puede seguir una determinada metodología de diseño y, al mismo tiempo, discernir y asimilar las diferencias conversacionales. El diálogo resultaría tan íntimo e incluso exclusivo que tan sólo la persuasión mutua y el compromiso generará ideas; ideas irremplazables si solo hubiesen sido generadas por un único participante en la conversación”.
Hillis personaliza su relación con los ordenadores yendo más allá al comentar: “Me gustaría construir una máquina que pudiera estar orgullosa de mi”.
Pero este sueño de crear máquinas a imagen y semejanza de los humanos o de los animales ¿Qué antigüedad tiene? ¿Nos imaginamos a algún antiguo filósofo de la antigua grecia pensando en máquinas?
Lo cierto es que si respondemos que sí somos capaces de imaginar a un filósofo de la antigua grecia pensando en máquinas relativamente especializadas no estaríamos equivocados. El sueño de crear una máquina que imite a los seres humanos es algo que data de la Antigüedad, por ejemplo, hace más de dos mil años, Herón de Alejandría escribió un autómata que podía imitar a los animales, a los pájaros y a los seres humanos.
Unos cuantos años después, en 1738, Vaucanson asombro a sus conciudadanos con la presentación de un flautista completamente automático. La miniatura mecanizada de un ser humano “tenía labios móviles, lengua móvil que actuaba como válvula de flujo de aire y unos dedos móviles cuyas puntas abrían y cerraban los acordes de la flauta”. Voltaire quedó tan impresionado a la vista de la notable pequeña criatura, casi viva, que apodo a Vaucanson “el rival de Prometeo”. El trabajo más importante de este ingeniero fue un pato mecánico, el cual podía beber agua de una charca con su pico, comer pedazos de grano y, en una cámara especial, visible para los admirados espectadores, llevar a cabo el proceso de digestión. “Cada una de sus alas estaba formada por 400 piezas móviles, y podían abrirse y cerrarse como las de un pato real”.
La primera calculadora automática fue inventada por Blaise Pascal en 1642. Su máquina se convirtió en objeto de comentario en toda Europa, y llevó a Pascal a afirmar que “la máquina aritmética produce efectos que se hallan más cerca de los pensamientos que de las acciones de los animales”. El filósofo e inventor calmó su entusiasmo al observar que su invento “no hace nada que no podamos atribuirnos, al igual que los animales”.
Gottfied Wilhelm Leibniz incrementó el valor de la invención de Pascal añadiendo las multiplicaciones al repertorio de la máquina de calcular.
Mas tarde Babbage concibió un nuevo tipo de maquina, un aparato analitico que podia ser programado para resolver problemas lógicos de calculo. Si bien la máquina de Babbage no llegó nunca a funcionar plenamente, debido en parte a que no existía la tecnología necesaria para ejecutar este sueño, su anticipación en muchos de los problemas básicos de la moderna teoría de los ordenadores fue extraordinaria. Babbage incluye tarjetas perforadas en su diseño e incluso una impresora cincuenta años antes de que se inventasen la máquina de escribir y la de tipografía. Babbage incluyó además una unidad de almacenamiento de programas y desarrolló una máquina de lenguaje no muy distinta de las empleadas en los modernos ordenadores actuales.
En 1890 el US Census Bureau convocó un concurso para hallar nuevas y más innovadoras formas de contabilizar los censos nacionales. En aquella época, el país se había hecho tan grande y los datos demográficos tan inabarcables, que llevó más de 7 u 8 años calcular los datos del censo anterior. El ganador del concurso fue un ingeniero llamado Hermán Hollerith que trabajaba para el propio Census Bureau. El joven inventor usaba tarjetas perforadas del mismo tipo de las imaginadas por Babbage. El inventor creó su propia empresa, la Tabulating Machine Company, para comercializar la asombrosa máquina. En 1924 el nombre de la empresa se transformó en international Business Machines, más conocida como IBM.
El primer ordenador digital programable fue inventado en 1941 por un ingeniero civil alemán, Konrad Zuse. Más o menos al mismo tiempo, la Inteligencia Británica inventó su propio ordenador con la finalidad de ayudar a decodificar los mensajes militares alemanes (la máquina se llamó Robinson).
En 1944, científicos de la Universidad de Harvard y del MIT inventaron su propio ordenador programable, el Mark I. La maquina tenia mas de 50 pies de largo y 8 pies de alto y fue apodada “el monstruo” por sus inventores.
El ENIAC era el primer ordenador electrónico digital de uso general (programable). Se dijo que la gigantesca máquina pensante era tan potente que las luces de Filadelfia parpadearon cuando sus creadores la pusieron en marcha por primera vez.
IBM, que se había mofado públicamente dos años antes, del potencial comercial de los ordenadores acepto súbitamente la nueva tecnología lanzando al mercado el modelo 650, una máquina que podía ser alquilada por 3.000 dólares al mes.
Los primeros ordenadores eran incómodos, requerían alta tensión y generaban una gran cantidad de calor. complejos y costosos de construir, se averiaba constantemente. sin embargo, no pasó mucho tiempo sin que los científicos en ordenadores estuviesen en condiciones de sustituir las caras válvulas de vacío por transistores. Este segunda generación de máquinas revolucionó la industria, reduciendo drásticamente el tamaño y el coste de los ordenadores.
una tercera generación apareció a finales de la década de los años 50, con la introducción de los circuitos integrados en un único proceso de fabricación. A principios de la década de los 70, una cuarta generación basada en la microtecnología y en los microchips hizo su aparición, reduciendo una vez más el coste y agilizando los procesos, y así los ordenadores se convirtieron en una parte omnipresente de la vida cotidiana en cualquier país industrial.
¿Y que tiene que ver todo esto con los trabajadores y los esclavos?
Antes de estos últimos y nuevos inventos, la industria en general, ya se hallaba inmersa en un radical proceso de reestructuración de las operaciones con la finalidad de automatizar en la medida de los posible, los procesos de producción. En abril de 1947 el vicepresidente de Ford Motor Company, Harder, puso en marcha un “departamento de automatización”. Era la primera vez que se empleaba el término.
Hablar de la “fábrica automática” fue algo que empezó a estar de moda. justo 6 meses antes, Fortune anunció que “la amenaza y la promesa de máquinas para no trabajar está más cerca que nunca”. La revista publicó un provocativo artículo escrito por dos canadienses titulado “Máquinas sin hombres”, en el que los autores imaginaban las fábricas del futuro sin mano de obra, funcionando automáticamente.
Los autores desacreditaban el trabajo humano al calificarlo como dependiente de lo disponible en el mercado y argumentaban que las nuevas tecnologías del control que se desarrollaban “no están sujetas a ninguna limitación humana”. No suelen estar trabajando con la mente puesta en el reloj, nunca tienen hambre o se sienten fatigados, siempre están conforme con las condiciones laborales y nunca piden salarios más altos.
El final de la segunda guerra mundial trajo una ola de desorden laboral. Preocupados por la congelación salarial impuesta durante la guerra y ansiosos por recuperar el terreno perdido en la negociación colectiva debidos a los planteamientos de ausencia de huelga mientras duró el conflicto, el movimiento laboral organizado empezó a retar a las direcciones de las empresas en un amplio frente. Entre 1945 y 1955 los Estados Unidos experimentaron más de 43.000 huelgas en lo que puede considerarse como la mayor ola de confrontaciones entre las empresas y la clase obrera.
La dirección de las empresas estaba cada vez más preocupada porque los trabajadores invadían , de forma organizada, lo que había sido su terreno de actuación tradicional.
Amenazados por la creciente intensidad de las demandas laborales y determinados a mantener su amplio control sobre los medios de producción, los gigantes industriales americanos se volvieron hacia las nuevas tecnologías de la automatización tanto para quitarse de encima a los trabajadores reivindicativos como para afianzar la productividad y los beneficios. La nueva estrategia empresarial tuvo éxito.
La Steel Workers Union informó de una pérdida de 95.000 personas despedidas por la automatización. La International Union of Electricians reclamaba una pérdida de 80.000 puestos de trabajo en la industria eléctrica. Mientras que la productividad se había incrementado más de un 20%. Entre 1956 y 1962 más de 1.500.000 trabajadores perdieron sus empleos en el sector secundario en los Estados Unidos.
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