Ir al contenido principal

De las ciudades, los barrios; de los barrios, las asociaciones; y de las asociaciones, el pueblo.

 

 

Las ciudades tienen un origen lejano pero si hablamos de su crecimiento exponencial no es necesario que nos vayamos a las polis griegas, bastaría con centrarnos en la época de la industrialización y con ella, en el auge de la burguesía y el sistema capitalista.  Con la industrialización, la creación urbanística y su crecimiento parten de una perspectiva capitalista, por tanto, podríamos decir que fomenta la cultura de este sistema (incluyendo el individualismo). El individualismo rompe con la idea del colectivo y forma lo que se conoce como “ciudades inseguras” donde no se tienen en cuenta las necesidades de las personas mayores, los menores de edad y la gente con dificultades físicas o psíquicas. Además, un porcentaje muy importante de las personas que se ocupan de las tareas no remuneradas y que consisten en el cuidado de las personas dependientes esta realizada por mujeres de clase trabajadora, priorizando así la productividad a la seguridad y bienestar de la población.

No obstante, se ha de tener en cuenta que todavía quedan esquemas de redes sociales diarias y cercanas a determinadas actividades más o menos colectivas. Este es el caso de los barrios, fracciones del núcleo urbano que en muchos de los casos tuvieron origen en la unidad religiosa y administrativa de la parroquia, pues es un espacio acotado, ni demasiado grande ni demasiado pequeño. Estos límites reúnen una población más o menos homogénea que a lo largo del tiempo, todo y que ya no es está su adscripción, continúa manteniendo en la sede una red de vínculos de identidad colectiva.

Pero… ¿Qué fuerza tiene el barrio? ¿Por qué es la unidad principal de movimiento social?

La morfología del barrio propicia la interacción y la creación de una red de proximidad y muchas veces de soporte y solidaridad, justo aquí recae la cuestión del vecindario, un factor desencadenante de determinadas relaciones sociales y acciones detrás de objetivos comunes.

El barrio impide la ruptura que se establecería entre la vida privada y la pública. Es un especio subjetivo que conecta con las experiencias individuales, pero también es un espacio objetivo motor de la acción colectiva.

En cuanto a la subjetividad, es el espacio de aprendizaje vital, donde se hace el paso de la vida privada a la pública: con los vecinos, primeros amigos, familia, etc. Es el lugar de los movimientos cuotidianos de sus residentes.

En valencia perdura la identidad y cohesión en zonas periféricas barriadas que antes eran pueblos y que han sido anexionados al núcleo urbano, u otras cuyas problemáticas y condición social de los residentes han constituido un motivo de creación de redes interpersonales de ayuda, soporte y convivencia.  No obstante, hay que tener en cuenta las transformaciones que han ido sufriendo los barrios con la incorporación de ciertas políticas urbanísticas como lo son la gentificación y la implantación forzada de comercios y restaurantes; que ha causado cambios, despersonalizando los barrios y absorbiéndolos en la dinámica de la ciudad. Por ejemplo, la Gentificación, que constituye un desplazamiento de los residentes de un barrio, fomentando su degradación con tal de convertir este espacio en otro socialmente aceptado. Se basa en una mirada clasista de ruptura con los espacios cercanos, las redes y los espacios de memoria y recorrido que la ciudad conserva. Hay que entender que la unidad social del barrio siempre tiene sus ventajas y desventajas, por lo que no esta exenta de conflictividad.

Llegados a este punto, nos debemos preguntar ¿Cómo se estructura esa fuerza colectiva?

En los años 60 comienzan una serie de cambios tanto económicos como sociales enmarcados dentro de la corriente “Desarrollismo” que dió inicio a los primeros movimientos vecinales i de asociacionismo, a pesar de que, anteriormente, ya existían otros modelos organizativos, muchos de ellos promovidos por sectores cristianos progresistas, una situación que todavía es muy habitual en América del sur.

En el año 1964 se aplica la Ley de Asociaciones, que permitió la legalización de muchas de estas primeras agrupaciones dando lugar a un crecimiento exponencial de las mismas a lo largo del Estado. Esta medida fue un parche para reducir las posibles protestas y calmar los descontentos de los barrios, sobre todo en los periféricos, debido a la falta de servicios públicos y a las condiciones deficientes, ampliadas por la llegada de nueva población que tuvo que ingeniárselas para tener un techo sobre el que guarecerse, ensanchado así los barrios a través del fenómeno conocido como  “chabolismo” en las grandes ciudades como Madrid, Barcelona y Valencia con población proveniente de zonas rurales como fue Andalucía (en Barcelona) y Teruel (en Castellón).

Las asociaciones de vecinos estaban divididas en comisiones llamadas “Vocalías”, éstas eran representadas por una persona de la Junta. Dentro de este movimiento, la presencia de la mujer era importante tanto a nivel numérico como en la participación de las luchas pero, por desgracia, su actividad ha quedado invisibilizada a pesar de que, dentro del Movimiento Vecinal se formaron las Vocalías de Mujeres como una necesidad de encontrar un espacio en el que poder hablar y debatir sobre los temas que afectaban a su género y sexo (maternidad, cuidados, sexualidad…)

En el año 1975 se celebraron las primeras Jornadas por la Liberación de la Mujer y al año siguiente las Jornadas Catalanas de la Mujer. En estas últimas, comienzan a realizarse reflexiones en torno a la utilización del cuerpo de la mujer y la usurpación que el sistema había hecho de su propia sexualidad, llegando a la conclusión de que “aquello que es personal también es político”, el acto tuvo una repercusión directa en el movimiento feminista de la Comunidad Valenciana y Cataluña.

A finales del año 76, el Movimiento Democrático de Mujeres presentó su segundo programa que recogía cuestiones sobre el divorcio, el aborto y las libertades sexuales, entre otras. Eso supuso un gran precedente en 1977 de las I Jornadas de la Mujer.

En Valencia, dentro de este movimiento autónomo encontramos también las Vocalias de mujeres en el movimiento vecinal.  A partir de 1975 en las asociaciones de barrio se impulsaron reuniones no mixtas de una manera esporádica (aunque también consciente) para tratar diferentes temas que les afectaban.  Hay que entender que procedían de un franquismo donde habían estado sometidas a la voluntad de estructuras patriarcales (familia, matrimonio…) donde su capacidad de actuación era mínima y la cultura de culpabilidad y tabú impregnó sus vidas, llegando a interiorizarse. De esta forma, entre mujeres, las conversaciones eran más fluidas y alejadas del peso interiorizado de ser juzgadas o calladas.

La mayoría de mujeres del movimiento vecinal tenían una doble o triple militancia y así como se doblaba o triplicaba la militancia, también se multiplicaba la carga, manteniendo una exigencia alta en el ámbito político, laboral y familiar o doméstico.

El activismo, por tanto, no quedaba limitado a las vocalías, sino que formaba parte de un movimiento vecinal o urbano cohesionado en el que tenían mucha presencia.

Por otra parte, también se realizaban actividades culturales como fiestas populares, que eran una forma de entender el espacio público y aumentar la participación de la gente del barrio, se llevaban a cabo actividades de animación para niños y niñas, se abrieron escuelas donde las madres podían dejar a los menores durante su jornada laboral, etc. Estos espacios de cuidados muchas veces se fundamentaban des de la propia preocupación de las madres y padres militantes, los ayuntamientos no ofrecían ni respondían a esta demanda y se formaron cooperativas que realizaban las tareas diarias de educación infantil.

Las asociaciones vecinales tuvieron su punto más álgido en el año 1982, momento en que el PSOE ganó las elecciones.  ¿Qué supuso este proceso político para las asociaciones vecinales, fue favorable o decadente? Lo cierto es que supuso un rompimiento del movimiento urbano, ya que mucha gente que participaba decidió acceder a las instituciones y dejar de lado la calle y con ello, el movimiento vecinal fue perdiendo toda su base ideológica, por esta institucionalización y como consecuencia, por la desmotivación de muchos otros.

Según el historiador Pierre Nora, esta pérdida de memoria, y por tanto de las sociedades que la conservan, se da a causa de la mundialización, la masificación y la mediatización.

El movimiento vecinal en su totalidad ha quedado al margen de esta reivindicación o representación de los espacios de memoria como movimiento colectivo y también a perdido su fuerza y su carácter revolucionario, de resiliencia y lucha social.  No obstante, como se ha mencionado al inicio, todavía perduran barrios con pinceladas incandescentes de este pasado que deben seguir trabajándose.

El texto “Els carrers de la memoria. LLuita feminista als barris de la transició” de Andrea Aguilar Olivas y Gemma Martínez Pastor,  fundamento base de este articulo, resulta muy interesante para entender el desarrollo de los barrios como espacio geográfico para el desarrollo organizativo de la lucha popular al mismo tiempo que informa sobre el papel de la mujer, muchas veces olvidado, y su fuerza, en las asociaciones de vecinos.  

Comentarios

Entradas populares de este blog

Recensión del libro: La cultura del control. Crimen y orden social en la sociedad contemporánea

Recensión del libro:   La cultura del control . Crimen y orden social en la sociedad contemporánea Autor: David Garland Traducción de Máximo Sozzo. Editorial Gedisa, Barcelona, 463 páginas. Primera edición : 2005 Celia R. M. Tendencias Materiales De La Violencia Y La Percepción De Las Víctimas .  nota:7,5/10 1.     Introducción. La cultura del control forma parte de un proyecto colectivo de investigación debe su existencia a la base ofrecida por la obra de autores específicos y sobre todo   a las grandes transformaciones operadas en los campos penal y social y a los trascendentes efectos experimentados por todas las partes involucradas. 2.     Fenómenos estudiados en el libro comunes a la investigación criminológica general. -           un incremento del número de delitos. -           un incre...

Causas de los aspectos negativos del control social informal durante el confinamiento por covid-19 en España desde el 14 de Marzo al 26 de abril del 2020

Máster en problemas sociales Causas de los aspectos negativos del control social informal durante el confinamiento por covid-19 en España desde el 14 de Marzo al 26 de abril del 2020 ¿Por qué se han producido ataques contra miembros de la comunidad que han salido del confinamiento por razones justificadas por la ley? Paradigmas Teóricos De Los Problemas Sociales: De Merton A Nuestros Días Celia R.M. Nota: 8,5/10

El estudio de la contienda política en el pensamiento de Charles Tilly

  El estudio de la contienda política en el pensamiento de Charles Tilly Celia R. M. Máster en Problemas sociales Nota: 6 sobre 10 Índice. Introducción………………………………………………….. Pág. 3 La montaña rusa de la acción colectiva………………….Pág. 4-5 El legado de la lucha por demandas sociales…………..Pág. 6 La fuerza de “los no poderosos” …………………………Pág. 7-9 Contexto de las revoluciones modernas……………….. Pág. 10-11 Conclusiones………………………………………………….Pág. 12 Bibliografía……………………………………………………..Pág.13 Introducción “Los momentos de locura-en los que <<todo es posible>>-se repiten de modo persistente en la historia de los movimientos sociales” (Sidney Tarrow, 2001:99) [1] . Con esta cita queda remarcada la importancia de la acción colectiva a lo largo de la historia como motor de cambio, tal y como lo fue la Revolución Francesa de 1830 o la Revolución Rusa de 1917, in...